sábado, 17 de junio de 2017

EL GEN DEL ESTUPRO


EL GEN DEL ESTUPRO
Al centro Liboria Molina (bisabuela) A la izquierda Mamá Nena (Abuela) El hombre que sonríe de sombrero es Bardomiano "EL GUAPO" ( mi abuelo)




      ¿ Que suerte he tenido de nacer ? Entonces es cuestión de suerte. Por hoy estoy aquí, haciendo mucho de todo y todo mal ¿ o bien ? No lo sé. Soy mala como jueza. Pero haciendo mucho de todo; y desde las cosas más nimias, y otras un tanto más rebuscadas, como escribir esto, por ejemplo. Sí. Me increpó el pensamiento mientras sacudía el biombo de la chimenea eléctrica y algunas piezas de porcelana. La historia la recordé hace dos semanas, contándola a un cubano talentoso y "suertudo" ya que estamos mencionando a la suerte, y hoy, he decidido que donde estoy yo, está la suerte, la buena, por supuesto. De esas veces que te sientes feliz, y no sabes por qué. Y es tanta la felicidad que me ha empalagado y ahora mi alma me pide un poco amargue el dulce de una tarde sin sobresaltos, con muchos elogios; y acostumbrada más a las malas que a las buenas, quise plasmar esto y no tal y como sucedió, pero sí la parte medular de esto: Porqué estoy aquí. Para qué no sé, o mejor decir, cómo fue que llegué hasta aquí.

      Se llamaba Cruz Domínguez. Quién sabe dónde nació y ni quienes eran sus padres. Yo no lo supe. Sólo supe que era un hombre adinerado, nadie me dijo si era buen mozo, o si tenía cualidades para algo en particular. De seguro sí montaba a caballo, pero no sé si fue buen jinete, buen administrador de su dinero, lo que sí se, es que fue una buen hijo de la chingada, un culero, un violador, un desgraciado, un ser deleznable, pero gracias a él, yo estoy aquí. Irónico ¿ no ?
          Liboria Molina, tendría apenas pasados los diez años de edad. Vivía en una choza con tejado de hojas  de palmera. Su piso era de tierra y lo mantenía impecable, golpeando dicha tierra y manteniéndola un poco húmeda. También estaban limpios y en orden sus trastos de cocina. Su ropa en un baúl con hojas de albahaca para que no se le penetrara el olor de la humedad y si las cosas andaban bien, hasta bolitas de naftalina para preservar las prendas y no fueran tragadas por la polilla. El fogón, el fogón que usaba todo el tiempo, también estaba pulcro. Recién emparejado el barro y bien talladas las piedras del tizne. Quién sabe para qué afanarse tanto en ello, ya que, a los cinco minutos de limpio, había que poner leña de nuevo y vuelta a empezar. Pero así era la rutina de una niña como Liboria; quien apenas suspiraba recordando cuando a su madre Antonia Torres le platicaba cómo fue  escondida en cuevas, junto con otras jóvenes retrecheras para no ser raptadas por los revolucionarios que cruzaban por aquellos lares. Revolucionarios o quizá no. Fueron tiempos de mucha confusión. En aquellas turbas, quizá usaron eso como pretexto para ejercer como cuatreros y asaltar a quien encontraban a su paso, o a quien se dejara. Liboria hablaba poco de aquellas pláticas de su madre o bien, no tenían para ella tanta importancia, y lo más seguro, es que apenas le quedaba tiempo para pensar con aquellas tareas bárbaras del día a día, y sólo era para vivir, para poder seguir existiendo como ella existió, hasta pasados los cien años. Absolutamente analfabeta.
      Una tarde aparentemente tranquila su madre Antonia fue a lavar al río. Todas las mujeres tenían que hacer eso. En ese poblado nadie contaba con agua potable en su casa. En una hacienda cercana al pueblo sí, ahí tenían sus propias piletas de agua que eran llenadas, precisamente desde el río de ese pueblo de enormes paredes. Enormes paredes que eran cuatro gigantes barrancos y justo al fondo de estos, yacía el pueblo, o bien, intentaba yacer, o bien, ahí estaba y ya. En aquella hacienda vivía don Cruz Domínguez. No se sabe a qué bajó a aquel pueblo de indios pobres. Quizá tenía peones viviendo ahí, o no se sabe. Quizá ya tenía la negra intención tatuada en el alma. Llegó al jacal de Liboria y sin más le pidió un jarrito lleno de agua. La niña se lo dio. En aquellos pueblos y por esos tiempos, era considerado una falta grave, una enorme e imperdonable ofensa a Dios si se le negaba un vaso de agua a alguien, así fuera una forastero. Liboria vio como el hombre tomó el agua y se metió al jacal sin permiso. Ella no dijo jamás si tuvo miedo o no. Sólo llegó a contarnos que el señor le dijo ¿ Tú no sabes quien soy yo? Y ella sólo atinó a decir: No.

      El nombre del padre de Liboria no lo conozco y quizá debiera, pero no es que no lo recuerde, es que no lo conozco. Ese señor, fue la burla de todo el pueblo cuando en la cantina los hombres se mofaron de él diciendo que si pondría una lechería en su casa. Él hombre no entendía nada. Los hombres borrachos se referían sin piedad a que tanto Antonia Torres como Liboria estaban embarazadas. La hija y la esposa. El padre de Liboria no lo sabía, la madre de Liboria no lo sabía, ni la misma Liboria. El pueblo entero sí.
       ¿ Cómo iba a saber Liboria lo que era un embarazo si no tenía la más puta idea de lo que era la menstruación ?
         Por aquellos tiempos y en aquellos lares no se usaba que las niñas supieran de eso hasta que llegara esa tormenta roja y esa angustia y ese miedo, y la castrante idea de que iban a morir desangradas, y después de una madriza que recibían tanto de su madre y también de su padre y si tenía hermanos varones también, tenía la mujer que tolerar las burlas de que no morirían desangradas. Que eso, era algo asquerosamente normal y que le sucedería mes a mes y ya. Lo del embarazo sería otro sobresalto y otra angustiosa verdad que sabrá Dios cómo les era revelado. Mi madre me ha contado que del embarazo de su primer hijo, es decir, mi hermano mayor, no sabía como él nacería. Sabía como fue concebido, pero no tenía idea cómo le haría para nacer. Había mujeres que le decían que el niño nacería por donde entró, pero a mi madre le parecía algo demencial, cruel, doloroso, no, no podía ser cierto. ¡Pobre madre! Era y es cierto. Muy violentamente cierto. Y así mientras tanto, Liboria, que ignoraba mucho de lo terrible que era ser mujer, tampoco sabía que aquella siniestra tarde en que el hombre se abalanzó sobre ella y le desgarró la virtud con un zarpazo de su viril ¿ hombría ? bueno, lo que sea, le había dejado para siempre la simiente de mi abuela. Es decir, el primer óvulo que tuvo a bien caminar por la trompa de falopio de mi bisabuela Liboria, fue fecundado por el espermatozoide del lúbrico ser que se acercó a su jacal a pedirle un jarrito con agua para saciar su sed y de paso saciar su instinto de bestia y animal salvaje. 
      Es la fecha en que si mi bisabuela Liboria viviera, aun así no entendería eso de los óvulos y espermatozoides y semen ni nada. Al semen le decían "mocos". Y una mujer que estaba preñada sin estar casada, era señalada como una casquivana, una desvergonzada y una puta. Así le reclamó mi tatarabuelo y de peor tamaño fue la golpiza y los escupitajos a su existencia. Y fue lanzada a la calle.
      Poco o nada sé, de cómo sobrevivió mi bisabuela a aquella aciaga temporada de gestación. Entre tanta ignorancia y gente salvaje, también había gente buena. Quizá alguien se compadeció de ella y total, que nació mi abuela. María Magdalena fue su nombre. Acaso muchos creerán que le bautizaron con el nombre de una "pecadora". La puta más famosa de la historia yo creo. Pero no, es que en el santoral apareció ese nombre. Si hubiese nacido un veinte de noviembre, le habrían puesto "anivdelarev"; "Aniversario de la Revolución". Por aquellos tiempos y en aquellos lares seguían a pie juntillas esa costumbre de respetar los nombres que venían en el santoral o el calendario. Mi madre es el día, la  hora y la fecha que se duele de su nombre. Se llama Pompilia. Así lo leyeron en el calendario. No por nada, la fatídica tarde en que falleció su madrina de bautizo, ésta recibió no lágrimas de sufrimiento por su partida de este mundo, si no  sendas mentadas de madre y actos peores de irreverencia; sin importarle a mi madre las miradas de reproche de familiares y vecinos. A lo que mi madre decía: ¡ Es que por qué me puso Pompilia la muy hija de la chingada ! ¡ Pobre madre ! Es la hora, el día y la fecha que hasta a mí me da vergüenza decir que mi madre tiene ese nombre, pero nada podemos hacer al respecto. Y vaya que ha sido fuerte, no por nada, cada que yo le preguntaba a mi madre, por qué mi abuelo era calvo, ella respondía con un dejo de ironía: "Es que se le acabó el cabello de tanto pensar qué puto nombre me pondría, por eso quedó pelón" Mi abuelo, ya por esos tiempos lo tomaba con mucho sentido del humor, ya por aquellos tiempos, a la sazón de conocer mucho de la vida, los hombres se vuelven sabios y felices. Mi abuelo era sabio y era feliz. Aun lo amo. Existe en una lucecita que tengo en un rincón especial de mi alma, siempre encendida, ahí habita, ya no tan humano, más bueno que los humanos pero no más bueno que Dios. 


      Y luego, con total y absoluta impunidad la vida de don Cruz Domínguez siguió tan imperturbable ya que, si su mujer se enteró que procreó una hija por aquel moridero de pobres del rancho abajo de la hacienda, se tuvo que atragantar la ira o quizá se alegró. Eso tampoco lo sé. Sólo sé, que a partir de esa sangre de ricos hacendados de piel blanca y ojos azules como cuentas de vidrio, de ahí vengo yo. Son tan tacaños que ni eso le dio por heredad a mi abuela, Mi abuela nació prieta y con "ojos de ratón". Muy parecida mi Mamita Libo. Desde que tengo recuerdos, recuerdo haberle dicho así a Liboria, Mamita, y todos en el pueblo así la nombraban por las fechas en que yo tendría quizá 7 u 8 años de edad. A mi abuela María Magdalena le llamaban Tía Madalena. Y finalmente, todos le decían Mamá Nena. Sólo nosotros sus nietos y hasta mi madre le llegamos a decir "La Tulipana", sobrenombre que le puso mi abuelo, una tarde en que fue con mis primas a una ciudad cerca del puerto. Las primas quisieron aprovechar que una escuela de "Cultoras de Belleza" harían, para practicar, cortes de cabello y tintura gratis. A mi abuela no sólo tuvieron la osadía de cortarle su enorme trenza de cabellos delgados y canosos, y dejarle el cabello tan corto que apenas le rozaba el mentón  ( he interrumpido el escrito porque la risa no me permite continuar ) sino que le aplicaron un tinte rojo, como escarlata. Me cuentan que mi abuelo divisó desde su hamaca, la turba de mujeres riendo - mis primas, mi tía y mi abuela - por los cabellos cortos y rojos de mi abuela. Y cuando al fin llegaron él sólo atinó a decirle: "Ahora eres la tulipana". Es la hora y el día que recuerdo ese "look" de mi abuela con mucha hilaridad. "La Tulipana" que no se enojó ni en aquel momento, ni las veces que le recordábamos el episodio y le decíamos "Tulipana". Se reía como si nada y mostraba su boca sin dientes. Repito que a la sazón de haber vivido tanto, hay gente que se vuelve sabia y feliz. También mi abuela vive como una estrellita que he colocado en una esquinita, donde palpita un ventrículo de mi corazón, para cuando bajo mi rostro para llorar, me recuerde, que a la sazón de haber vivido tanto, no hay más que ser sabio, y si no logro ser sabia, por lo menos, ser feliz. Mi abuela Mamá Nena, murió sin saber leer y escribir, pero sabia y feliz. Ya el tiempo, como siempre, se encargó de que sus finos y canosos cabellos crecieran y se fuera quedando en el olvido aquel episodio del tinte rojo escarlata, pero a mí, ni a mi madre y estoy segura que a mi hermanas y mi hermano menor que aun vive, no lo han olvidado. 
      Fue tal la nobleza de Mamá Nena, heredada estoy segura, solamente de mi bisabuela, es decir de Mamita, que se atrevía a pararse frente al fino caballo pura sangre de don Cruz, y hacerle una reverencia. Se dirigía a él con mucho respeto - no obstante que conocía cómo había sido concebida - y le decía: ¿ No me da usted la mano padre ? A lo que él le respondía: ¡ Dios te bendiga ! Y seguía muy orondo su camino en su caballo que vivía mucho mejor alimentado que mi Mama Nena y recibía mejores tratos, y tenía los mejores médicos y cuidados y lo mejor de muchas cosas. 
        Eso de "¿ no me da usted la mano ?" Mi madre me explicó que se trataba de una especie de ayuda. Los mexicanos solemos decir "echame la mano" como diciendo "ayúdame". Así que esa era la petición, "ayúdame padre, a que Dios me bendiga, ayúdame tú que eres más bueno que yo, ayúdame tú pidiendo al creador por mí que soy pobre, que soy cola, que soy nada"
       ¡Que chingue a toda su puta madre y cada vez que le palpite el corazón! Renegó mi madre la vez que le comenté al respecto. Yo era una niña demasiado niña para entender de mucho. ¿ Quién era ese hombre ? Ni siquiera lo recuerdo físicamente, recuerdo más al caballo, es verdad, lucía mejor el caballo. ¿ El ? Nada. El pelo del caballo era reluciente y el de mi abuela era opaco y escaso. El cabello del viejo ese no lo vi, llevaba un sombrero, probablemente muy fino y caro. También recuerdo la silla del caballo, era de piel, recuerdo las espuelas de oro de ese señor, y ya. Tengo como una nota musical ondulante el recuerdo de la cola del caballo y la espalda del ominoso ser que violó a Mamita, que tras bendecir a mi abuela con indiferencia, siguió su camino. Mi madre, con ese carácter tan amargo no lo perdonó jamás, a pesar de que, en efecto, si ese señor no hubiese violentado a Mamita, no habría nacido Mamá Nena y mi madre tampoco y por consiguiente, yo. ¡Vaya cosas!
        No olvido la retreta de maldiciones que le lanzó mi madre a su abuelo, sí, ese hombre era su abuelo y nada ni nada podía cambiar el hecho. Lo maldijo desde el estupro hasta la vez que le conté que mi abuela lo reverenció y ahí me enteré que mi abuela lo reverenciaba cada vez que fortuitamente lo encontraba en su camino. No lo buscaba. Jamás le pidió dinero, ni de él nació dárselo. Ignoro si le dio el apellido. Por aquellos tiempos y por aquellos lares en el Registro Civil se hacían pocas indagaciones. Mi abuela fue bautizada y civilmente registrada como María Magdalena Domínguez Molina, y el viejo Cruz lo sabía y no hizo reclamos ni nada por el estilo, y vaya que si pudo haberlo hecho. Con lo petulante y abusivo que era lo pudo hacer. No siento gratitud por este hecho. No siento nada. Sólo sé que no lo hizo. No hizo más daño, sólo el que hizo al principio. 
       También me enteré que mi madre jamás lo reverenció y que recibió tremendas tundas por parte de mi abuela, ya que, ese hombre era su abuelo, y aunque no se hubiese ganado su respeto, él se lo merecía. Mi madre jamás lo aceptó. Aunque le diesen mil tundas sin olvido, si se lo topaba lo ignoraba y o bien lo insultaba. El viejo Cruz jamás tomó represalias ante el comportamiento de mi madre, que, lo quisiera o no, era su nieta. De mis tíos, los otros hijos de mi abuelo ignoro cómo trataron al viejo Cruz Domínguez. 
         Mi abuela, cuando ya tuvo edad de merecer fue raptada por un hombre que a cultazados de carabina en la cara la despertaba cada vez que mi Mamá Nena, cansada por las bárbaras labores de una ama de casa, cabeceaba de sueño limpiando frijol o maíz. No duró mucho tiempo con ese señor. Mamita se las arregló para quitársela, a pesar que mi abuela llevaba en el vientre a mi tío, su primer hijo a quien bautizaron como Espiridión Utrera. Utrera era el apellido de otro hombre abusivo y ojete que le tocó trastocar la vida de mi morenita Mamá Nena. Después, y no se cómo, conoció a mi abuelo. Mi abuelo se llamaba Bardomiano, Bardomiano Rodríguez, y lo apodaban "El Guapo". La vez que alguien conocido mío de acá de la Ciudad de México, alguna vez que visité a mi abuelo que ya estaba invadido por el cáncer pero que él no lo sabía ni lo supo, le preguntó: "¿ A usted le dicen el guapo ?" A lo que mi abuelo respondió: Sí señor. Así me dicen. Volvieron a preguntar: ¿ Por qué le dicen "el guapo"? y mi abuelo respondió: "Es que quién sabe por qué, fíjese usted, yo siempre, siempre he sido muy guapo".
Con esa nimia respuesta dejó en su sitio a quien le cuestionó sobre su apodo. Apodo que no le puso nadie más que él mismo. Dicen que una tarde, borracho en la cantina dijo: A partir de hoy yo soy el guapo. Y todos le dijeron así. "Tío guapo". Mi abuelo, el sabio, el feliz, y el guapo. Repito, a la sazón de vivir tanto, hasta guapo te vuelves. El tiempo hace mella en los tontos. No en mi abuelo, al paso del tiempo, así lo lloraron muchos, y yo, porque se fue un 22 de Mayo "El Guapo" y canté con un nudo en la garganta tras sepultarlo y volar al club donde trabajaba: "Fina estampa, caballero de fina estampa, un lucero, que sonriera bajo un sombrero, si no sonriera, más hermoso ni más luciera caballero, y en tu andar reluce la acera, al andar y andar " Porque usaba sombrero de palma y también, como mi abuela, su sonrisa no tenía dientes, y se seguía viendo guapo. Y no había perla porque no había diente, pero su sonrisa podía darle luz a cualquier camino inundado de oscuridad. Era un caballero con una finísima estampa. Más que el señor que tenía más fina estampa su caballo que él. Nada que ver, mi abuelo siempre andaba en burra, y tenía más garbo que el adinerado don Cruz Dominguez.
          Y así las cosas, nació mi madre, que tuvo la idea fugarse con el que dice que es mi padre y después de mi hermano el mayor, que un cinco de Mayo de 2010 también se fue por aquellos lares donde anda mi abuelo, y después llegué yo. 
            Han transcurrido 54 años desde que llegué yo, y desempolvando fina porcelana de lladró, y haciendo tiempo para que me diera sueño, abrí el blog para contarle al mundo, o mejor dicho, a quien esté en el mundo y quiera o pueda darse el tiempo de leer estas letras engarzadas a manera de frases y enterarlos que yo, tengo el gen del estupro. Si Cruz Domínguez no hubiese irrumpido violentamente y ultrajar a Liboria Molina, hija de su padre que ignoro su nombre e hija de Antonia Torres para concebir de este abrupto modo a María Magdalena Domínguez, y esta a su vez, concebir a la morena de carácter disparejo y altanero que odia llamarse Pompilia, yo, no estaría aquí. Así que, gracias a todo ello, ¡que suerte he tenido que nacer! Ignorando si Mamita lloró lágrimas de ácido para desmadrar el camino de Cruz Domínguez, lascivo e hijo de su puta madre, a quien Mamá Nena, sin recibir un céntimo para su manutención, ella le reverenciaba pidiendo que abogara por ella ante Dios, ese abominable ser recibía la petición para abogar ante el el buen Dios por esa morenita que nació a través de la violencia, sin amor. Mamita Libo contaba esta historia de una manera apacible, y suave, sin un dejo de rencor ni nada. Respondía a cada pregunta que  le hacía, yo, con los ojos inundados de lágrimas y no sé si de pena o de rabia. Como no sé qué sentir ante don Cruz Dominguez, ese señor, que lo quiera yo o no, es mi tatarabuelo. Y sólo porque así se daban las cosas por aquellos lares y por aquellos tiempos, y es por ello que es el día y la hora que debo decir: ¡ Que suerte he tenido de nacer !

      

miércoles, 29 de marzo de 2017

Y EL LETRERO DICE "RETIRO ENVIDIAS"



Y EL LETRERO DICE: "RETIRO ENVIDIAS"

     Y a menudo, ya que vivo cerca de dos mercados principales, de las flores y de los yerberos, veo ese letrero "Se hacen limpias y retiro envidias".
       Alguna vez, por pura y simple diversión, crucé una cortina de terciopelo, con mugre crónica de todos aquellos que visitaban ese lugar de supuestos arcanos, que en bolas de cristal, con la barajas, y algunos, hasta lectura de agua en lebrillos improvisados te decían tu pasado, tu presente y tu futuro. Sabían, según ellos, cuántos cabellos tenías en la cabeza y el día, la hora, el momento exacto de tu muerte; pero, eran "tan profesionales" que se reservarían dicha cita, no fueras a caer muerto ahí por el impacto y entonces sucedería algo extraordinario: ¡Ya la cita era incorrecta ! Es decir, no morirías dentro de no sé cuantos años, en algún  sitio remoto, de una enfermedad que aun no se conoce por estos tiempos. En fin. ¡Arcanos!
      Desde que las envidias silenciosas se despertaron, ahora es malo, malísimo querer pasar no desapercibido. 
       ¡Que fea persona que eres tú! ¿Quieres ser famoso? ¡Oh por Dios! Eso es una grave ofensa para Dios. ¡Mjú! El ser más famoso, tanto como Jesucristo, ha sido tan celosa esta fama, que dicen los que saben, que el otrora exitoso grupo musical "the beatles" se cayeron de su pedestal cuando dijeron: "Somos más famosos que Jesucristo". Más adelante, gracias a las redes sociales y al Internet, me entero que esta frase no la dijo el cuarteto en total, sino que la dijo el hombre que fuera asesinado por su propio fan Mark David Chapman. Este hombre fue John Lennon, y del que jamás se escuchó disculpa pública alguna por haber dicho tal frase. Pero también afirman los fanáticos, que por eso murió John Lennon, es decir, si no decimos nada que ofenda a Dios, no moriremos jamás... ¡huy que miedo! ¿ Están listos judíos errantes para ver morir a millares de generaciones ? Concluyendo: Los "beatles" aun son recordados y sus canciones muy reconocidas y bellas la mayoría de ellas. 
      Si la fama es tan mala ¡Cristo no debiera ser tan conocido! ¡Quién como Cristo! ¿ Como pudo Shakira escribir en su canción "Octavo día" pobre de Dios que no sale en revistas, no es modelo ni artista, ni de familia real... ! Es decir, según la versión de este tema, ya nos cargó la chingada ¿ Pobre de Dios ? ¡También la van a matar como al Lennon ! ¡Pobres nosotros! No habrían revistas suficientes para que todos saliéramos en estas, aunque lo nieguen ¡todos quisieran salir! ¿ Por qué creen que es tal éxito de la red social Facebook ? La gente retrata su comida, se retrata en el baño, se retrata maquillándose, desmaquillandose, hace trasmisiones en vivo, del camino de su casa a la de su comadre Petrita, como si eso, fuera un gran acontecimiento que ¡nadie deberíamos perdernos! ¡Todos informantes, periodistas, politólogos, y ¿ le sigo ? y ¿ la familia ? Bien gracias. Y me regreso a donde estaba: crucé la cortina con chancros de aquel lugar místico, que olía a mirria revuelta con sudor de pies y axilas. Me recibió una joven, que no tenía nada de extraordinario en su vestir ni en su pinta como para ser una especie de sabia, que me cobraba la cantidad de 50 pesos "para poderme ayudar". Recuerdo que antes de entrar, escuchaba los gemidos de una mujer que le pedía y le imploraba a la "adivina" que le diera ya, pero ya, las pócimas correctas, para que el hombre casado que ella amaba, abandonara a su esposa y se quedara con ella. La "adivina" ya muy desesperada le gritó: ¡vieja rogona! Váyase de aquí, vaya con un psicólogo... ya le dije que ese hombre tiene un compromiso y no va a abandonar a su mujer por usted. ¡Acéptelo! Creo que ahí tenían que haber dos aceptaciones. La de la mujer que sufría por ese amor imposible, y la de la "adivina" que de pronto se aceptó discapacitada para aliviar la pena de su "paciente" o cliente, no sé, y la echó del lugar... Recobró la compostura en cuanto me vio a mi, en sala de espera. Solo le sonreí, recuerdo... 
      ¿ Qué me gustó ? La mesita bien acomodada y con unas barajas españolas y un tarot. Ahí, ya dentro de ese cuartito el ámbito era de lo más grato. Le habría pedido que me dejara quedarme a dormir un buen rato ahí. No se percibía el bullicio de la gente haciendo compras frenéticas, ni nada. Vaya que si había paz ahí, no obstante el altercado unos minutos antes. Tan sólo por eso, mis 50 pesos estuvieron bien gastados. La adivina me tomó la mano, la puso al centro de la mesa y me roció con un "spray" de un aroma muy grato. Escribo y siento como se me eriza la piel desde la nuca hasta los brazos al recordad aquella suavidad en todos los aspectos. La joven me dijo: ¿ Cuál es su problema? Fue tan gentil que aguantandome la risa le dije que no tenía ningún problema. Al contrario, me sentía muy a gusto ahí. Se desconcertó y tomó una libreta que tenía las cubiertas arrancadas y se veía, esa libreta, en total desorden. "Dígame su nombre" me dijo; "Delta" le dije. ¿ Delta ? Sí, Delta. Lo escribió. ¿ Usted conoce el significado de mi nombre ? le dije. Dijo ella: No. Pero la baraja nos lo dirá. Mi nombre es Leticia y me gusta que me digan Lety. Y yo sí sabía que "delta" es la cuarta letra del alfabeto griego, y también en masculino, es algo así como un depósito pluvial, en forma de triángulo donde desembocan dos brazos de ríos, algo así. 
      La mujer seguía con su trato suave y yo seguía a gusto ahí. La temperatura era ideal, insisto, con ganas de pedirle que me dejara echarme un sueño, una buena siesta en ese diván blanco capitonado, precioso. Me dijo que "mi nombre" significaba ave de buen augurio; que a cualquier lugar que llegara, sería portadora de buenas nuevas y que tenía yo muy buena estrella: me lo dice tu sonrisa. Pero, sin embargo, aquí, veo un problema... un serio problema.
      ¿Que es? Saca una carta y dice, una mujer morena, hice un gesto de interés, y eso animó más a la arcana, y saca la siguiente baraja, es tu amiga, bueno, se hace pasar por tu amiga. ¿Y luego? Anda con tu marido, son amantes. ¡Hombres! 
      Me volví a sonreír, pero, con toda honestidad, no me burlaba de ella, estaba disfrutando ese momento. Le dije: no soy casada. Se lo aseguro. No lo soy. Y ella seguía tan fresca, y me dijo: ¿A qué vino usted? Le dije: Vine por el letrero: retiro envidias.
      Me hizo una lista interminable de las cosas que se debería comprar para evitar mis pasos truncos en la vida, me mostró unas veladoras en forma de manzanas, uno botes de miel, polvos de oro, y algo que hizo ahí de manera gratuita. Se vio bonito. En tres manzanas reales, esparció miel, y le puso canela, le roció el polvo de oro, y pensé que eso era un centro de mesa espectacular para alguna cena romántica. ¿ Y ya con eso se me va a quitar la envidia ?
      Ahí sí perdió la paciencia, y estuvo a nada de echarme como a la rogona... jajaja. Le dije que no se molestara, el letrero dice, retiro envidias, y quería la envidia lejos de mí. Si otros me tienen envidia, a mí no me importa su sufrimiento, si hay gente que siente envidia de mí, quizá yo ni me entere, pero yo, ¡Ay de mí¡ Le dije que era artista, y la fama, la fama era como un pez escurridizo se que me escapaba de las manos. No anhelaba más nada en esta vida que ser una artista, ya lo era, pero una artista famosa, muy famosa, como los Beatles, más famosa que Jesucristo, que la Virgen María, ¡ que San Judas Tadeo! ¡Oh no! ¡Voy a morir !
      Llevaba ya muchos años picando piedra, y siempre se me caían los planes, los contratos y se cerraban las puertas grandes, y eso no era lo peor... Lo peor, era que veía como a otros se sí se les abrían las puertas grandes, no se les caían los planes, todo siempre llegaba a buen puerto, y sentía un odio infinito... una rabia incontenible... y entonces ya no quería dormir en ese diván, el aire se vició con mi mal humor y mientras despotricaba contra mi propia suerte, veía a la muchacha delgada, blanca, de cabello lacio y canelo, mirarme con una lástima, que mejor paré. 
      ¡Son las envidias de otros las que no te dejan avanzar me dijo! Tienen tu imagen enterrada en un panteón... Te va a salir caro, pero, con esto, ¡ sí la haces !
       No señorita, no. Le dije. Por lo mismo que no tengo fama, tampoco tengo dinero para comprarle tanta vela, y ceras, y chiles secos que en mi mercado de Jamaica está quince veces más barato que aquí, no creo que me alcance para pagarle como si fueran gemas unas piedras de cuarzo y otras tantas que parecía pirita ( oro de tontos ) y no sé cuanto cacharros más para hacerme amuletos y talismanes. Y salí, igualita que la mujer que lloraba por aquel amor imposible. Bueno, yo no salí llorando, pero sí reavivé ese sentimiento, tan humano, tan vivo, tan cierto, que, sólo los muertos no lo tienen. Los muertos no tienen, frío, ni calor, ni hambre, ni amor, ni pena, ni celos, ¡ni envidia!
      Todos la tenemos. Algunos en mayor o menor medida. La solución estaba en mí, y ¡vaya que si me costó trabajo controlarla! ¿ La solución ? Dejé de compararme con los demás. ¡ Ah que manía la mía ! Recuerdo la película "El Silencio de los Inocentes" al doctor Hannibal Lecter que decía:
      ¿Buscamos cosas para codiciar? ¿ Que codiciamos ?
       Lo que vemos día a día. Así de doméstico parece el problema. No es posible sentir envidia porque mi vecino tiene un castillo de cristal, porque aquí, al menos yo, no he visto ninguno. ¡Gracias a Dios ! ¡Sí es verdad que el pasto del vecino sí se ve más verde y parece algo, con lo que ya nacimos, siempre parece más verde, aunque quizá no lo esté, bien probable ha de ser, que mi vecino ve mi pasto más verde que el suyo, y así nos seguimos en la vida...
      ¡Pero no le digas a nadie que sientes envidia! Su dedo flamígero te incendiará y te lanzarán una retreta de descalificativos... ¿ qué no ves que todo el mundo aquí en el mundo es bueno ? El mundo está como está, pero nadie sabe por qué... ¡Aquí, todo el mundo es bueno! Y si acaso, han llegado a decir que sienten envidia, te dicen que es "envidia de la buena". Ajá sí. ¿ Me da diez centavos de veneno del bueno ? Sí, mire, del que no mata... la envidia, es la envidia y no es como la luna, con un lado luminoso y otro oscuro. La envidia es una, y es como la mentira, "mentiritas blancas" ¡ Las mentiras no son de colores! La mentira, es mentira, vayas a donde vayas... ¿ Estamos ?

      

martes, 7 de marzo de 2017

LA OFERTA ( HOMENAJE A TODAS EN EL DÍA DE LA MUJER )

      

LA OFERTA





      Inicio este relato con dificultad, por la resequedad de mis manos, y no intento poner crema ni hago nada al respecto, por el temor que mis dedos resbalen y piquen mal alguna tecla de mi teclado y cometa yo una fe erratas, ya que, aún estoy mordida por la ira que me ha hecho llorar, al enterarme que un "profesor" se ha dirigido a sus alumnos de una manera, total y absolutamente misógina, y "aconsejarles" cómo debiera tratarse a una mujer, según su estúpido parecer...
       Mis manos están resecas porque he querido dejar mi cocina y mi baño, perfectamente pulcros. Soy, extremadamente exigente con la limpieza tanto en mi hogar, como en mi persona.
      Así mismo, llegué apenas, de grabar un capítulo de una telenovela. 
      Me ha encantado que mi esposo llegara, con una rebanada de pastel diciendome que, el jueves, 9 de Marzo, mi cumpleaños, estará todo el día ocupado. Bailé de gusto ante ese detalle. 
      También estoy bailando de emoción, ante la ayuda que brindé a mi esposo, porque no sabe mucho  cómo manejar un software para edición de música, dicho software, yo lo compré, con dinero obtenido gracias a mi trabajo.
      Mi esposo es ingeniero químico metalúrgico, y se dedica a la docencia en el área de ciencias exactas a nivel licenciatura. No le había visto desde anoche. 
       Ahora, tras esta crónica personal, paso al relato de "LA OFERTA" que he querido escribir, para rendir homenaje a las mujeres en su día. No tenía idea qué iba a hacer al llegar las 11 de la noche ( no suelo dormir "tan temprano" ) y el haber visto las noticias y ver la conducta de este sujeto que quién sabe en qué clase de fauna haya vivido, crecido y/o estudiado, porque para ser profesor, se queda pobre hablando diciendo "pinchi vieja, abre las pinchis patas"... 


      Tendría yo la edad de 18 años, cuando andaba muy compenetrada en una gira por el Pacífico, que duró un año. Pasé de un club a otro, con un show de canciones, baile de tap y comedia ¡mucha comedia!
      Mi delegado de la Asociación de Actores me traía "frita" con sus críticas de que si yo cantaba muy bien, no tenía que hacerla de LA INDIA MARÍA ( con mayúsculas, como mayúsculo es el orgullo que siento por María Elena Velazco creadora de un personaje tal, del que muchos mexicanos nos sentimos orgullosos ). ¿ Por qué no hacer chistes ? Me preguntaba yo. Sucedía que me volví un número particularmente atractivo, y por ello mi gira se extendió a un año de permanencia en el puerto de Acapulco y lugares aledaños como Chilpancingo, Lázaro Cárdenas de Michoacán, Puerto Escondido en Oaxaca, y ya no recuerdo qué tantos lugares más. 
      Estaban acostumbrados a que la parte cómica sólo debían hacerla los hombres. Incluso una chica muy atractiva, pero presuntuosa porque decía que era muy decente; me decía: ¡Ellos son hombres ! ¡Déjalos que ellos digan las gracejadas! Mira que eres una chiquita que con esa bella voz, te "acorrientas" al cachar en el aire los albures y responderlos. Mejor, alza las cejas y di, con mucha elegancia ¡no me divierte! ¡ Y ya !
      Para qué narro la retreta, para ella críptica, de mentadas de madre y demás insultos que se enredaron en mi mente y traduje con mi lengua ponzoñosa, e insisto, críptica para ella, porque en efecto, sólo alzó las cejas y me dijo ¡ no te entiendo !
      Así que ella, también parecía pertenecer y sentirse muy cómoda en el club de la misoginia; pero eso era su problema, no mío.
      Y ahí andaba yo, con más enemigas que amigas, y esas enemigas trasmutadas en mansas corderas que me sonreían e intentaban sacarme, o dinero, o ideas, o bien, meterme una zancadilla para hacerme tropezar y caer en una gira que iba, y fue, viento en popa y con mucho éxito. No lo lograron. No lograron trastocarme de ningún modo.
            
        Me enfrenté a tremebundos problemas con los maestros de ceremonias que estaban acostumbrados a usar "eslogans" muy cursis para anunciar a las mujeres: "El ruiseñor enamorado" "La calandria del Sureste" "El bombón de la costa" "La novia de Acapulco" etc, etc. Yo nunca encajé como novia ni bombón. Yo era fea, y nadie me quería para novia, ni yo quería a nadie para novio. ¿ Bombón ? Pues tampoco, las "bombones" hacían mohines estúpidos como chuparse el dedo índice, mientras miraban "cándidamente" y el subtexto parecía ser: ¿ Qué esperabas ? ¡Sólo soy una chica! 
      ¡Bola de pendejos! Pues entonces que no dijeran nada. Sólo que redujeran su retahíla de palabras que nadie escuchaba porque estaban aturdidos con la bebida y muy lujuriosos comentando que qué "buena" estaba la vieja que salió a bailar con el calzón brilloso. 
Me acordé de un maestro de ceremonias en Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas, que hacía una muy "solemne" presentación a la que yo no había puesto atención, y vaya madriza que le puse cuando tras dos semanas de decirla, una mala noche me percaté que decía: "Damas y caballeros, este exclusivo club, siempre se ha caracterizado por presentarles a ustedes a artistas que gozan de una excelente presentación y magnífico buen físico para que ustedes deleiten su mirada. Muy aparte del talento que poseen, esta vez, al parecer, este club ha hecho una excepción; la artista que voy a presentar a continuación, carece de todo buen atributo físico, no tiene piernas, y su cara, deja mucho que desear, pero, lo que sí es mi compromiso anunciarles, es que tiene una voz extraordinaria, amén de un show muy bien estructurado con una comicidad extrema, en la cual, cada noche he visto sorprendido cómo el público queda enormemente satisfecho... ¡Les ruego me perdonen por lo que van a ver ! ¡ Con ustedes... Lety Grey !
      No lo golpeé en ese momento, sino que usé su anuncio de "no tiene piernas" y pregunté dónde estaba la silla de ruedas, ya que el presentador de pacotilla, sin dientes pero con un smoking muy, pero muy lavado, brilloso de tanto planchado, con las greñas canosas y largas para disimular la calvicie de la coronilla, había hecho esa advertencia, y hasta ese entonces pensé que quizá el público, todo ese tiempo estuvo recibiendo con aplausos a una persona que esperaban ver totalmente mutilada, una lisiada pues, y me seguí de largo diciendo que dicho club, al parecer, no había hecho tal excepción de llevar a una persona fea como yo, la excepción estuvo hecha siempre con ese "galante" y "rutilante" presentador que parecía un indigente mandado a lavar, exprofeso para anunciar el evento. Y de eso se trató mi show. Lo señalé, sin un ápice de misericordia, como un prieto carcomido por el sol, ya que, saliendo de ese trabajo de presentador, se iba al basurero público de la ciudad a recoger cartón para vender, " si no me creen, mírenle la calva prieta y pañosa que tiene, mírenlo, es tan flaco que el dueño debiera exigirle un documento que certifique su salud, porque mínimo, este tipo está tuberculoso... " Y así, deshice de la manera más ruin a un señor que hubo estado ofendiendome, y yo sin saberlo. No me justifico, pero, yo contaba con 28 años edad por aquel tiempo, y la madurez, no es mi fuerte, aún en vísperas hoy de cumplir 54 años.
      Más tarde golpeé físicamente a ese señor. Primero verbalmente, y luego, por el calor y el aturdimiento con que la clientela me recompensó -aplausos, risas y coñac- me le fui encima con uñas, dientes, palos, sillas y todo lo que tuve a mi alcance. Caro que pagué mi conducta y mi venganza. Estuve en cama tres días por la intoxicación del alcohol, y ya no supe si estuve despedida por aquella bárbara acción de mi parte o por mi estado de salud. Supe, de muy buena fuente, que mis compañeros de trabajo, le dieron otra buena dosis de maltrato a aquel currutaco lame culos que trabajaba en aquel club. ¡ Qué feo !
      Y regresando a mis 18 años, con tres años de experiencia en escenarios de cabarets en México y ya compenetrada en una gira, ya dije, exitosa a pesar de que la parte cómica hacía desatinar el sosiego de algunos o ¿ la envidia ? No sé, pero resultó que andaba como saltimbanqui. Sí, en efecto, abrazada por una infinita soledad. Eso ni negarlo, pero tampoco andaba buscando quién la echara de mi lado. ¿ La verdad ? ¡ Yo era feliz ! Ver mi nombre en las marquesinas, escuchar las risas, los aplausos, ver mi nombre en los periódicos, y cuando se tienen apenas 18 años ¡es lo único que importa !
      Recuerdo que la parte de la comedia la ponía al final de mi show. Abría mi espectáculo con canciones muy alegres y divertidas, hacía un intermedio de temas románticos, pero eran temas selectos para poder hacer sostenidos con la voz y apantallar, no sólo con el color de voz, sino con la potencia. ¡Ahí era donde algunos protestaban ! ¿ Por qué cerrar con comicidad y no con esos agudos de mezzosoprano ligera ? ¡Porque no quería! ¡Era mi show!
       Algunos maestros de ceremonias, volviendo al tema de los "eslogans" me decían "la show-man" y eso, no me parecía aceptable... ¿ man ? En fin...
          Una chiquita, con una bella voz, como decía la compañera decente. Una mujer de un metro con cincuenta centímetros, patitas flacas ( sí tenía y tengo piernas, pero delgadas, funcionan ) y este asunto de las piernas, vaya que si me hizo desatinar y poner de malas... ¡ Está muy flaca ! gritaron una vez, e hice un gallo que provocó la risa de la audiencia. Sí, yo era cómica, pero aquel no fue un momento cómico para mí, fue dramático. No supe "pescar" el momento de buen humor y fue patético. Lloré. Abandoné el escenario. Me sentí defraudada de mí misma. La dueña me obligó a salir de nuevo al show, aún no cumplía con el tiempo establecido. El bar se llamaba "El Noa Noa". Sí. Cómo la canción de Juan Gabriel. Gracias a que la dueña del bar me obligó a salir, con el maquillaje escurrido es que reté al respetable y al pendejo que osó gritarme... Tomé el micrófono que era mi única arma ante sus gritos que sostenía con las palmas de sus manos en cada costado de su "hocico", perdón, de su boca, a fin de que sus insultos me impactaran más... ¡Perra flaca! ¡Estás bien pinche flaca!
      ¿ Y cómo quieres que esté ? ¿ Cómo la marrana jodida que dejaste en tu casa ? Si está tan buena tu puta madre, o tu fodonga vieja, ¿ qué coño estás haciendo aquí ? Risas. Aplausos. ¡ Que feo!
         La comedia no debiera ser hacer desplantes groseros hacia el público, pero así me resultó aquella vez. Y así adquirí seguridad y me vestí con trajes para show con minifaldas de vinilo, brillantes, shorts, y olvidé los pantalones anchos para disimular mi extrema delgadez. Si alguien osaba insultarme por mis piernas, tenía ese as bajo la manga, y creo que ya no hubo necesidad de usarlo. La inseguridad se percibe, y creo que el público no me percibe insegura.
        Estaba en aquella ronda de chistes y gracejadas, y el público me hizo volver con aplausos y sus gritos para presentarles no uno, varios bises, de chistes y de canciones. Eso sucedía casi siempre. Aquella noche ya eran muchos bises y repliqué: ¿ Qué más quieren que haga ? Y un  señor buen mozo, alto y espigado, con un lunar a la altura del pómulo, camisa floreada, pantalón blanco y un sombrero al estilo de "Dick Tracy" me dijo: "Es que huele a femenino, eso llama, eso jala"... Yo no supe más que decir y sólo dije: A ti te huele a femenino ¿ A dónde andabas metido pues ? Y eso fue el fin del show. El esposo de la dueña, lo dije bien, el esposo de la dueña, la que mandaba era ella, don Fausto soltó tremenda risotada y le dio un fuerte manotazo en la espalda a ese señor de cabello rizado y rojo de Puerto Rico. 
        Lo había visto muchas veces entre la audiencia pero a mí, nunca me interesó la gente de la audiencia. Terminaba mi show y me iba a mi hotel. Si acaso, pasaba a un puesto que vendía una comida muy rara: tacos dorados inmersos en un tazón de caldo de pollo. Yo sólo pedía los tacos dorados de pollo. Y no entiendo por qué iba yo ahí, habiendo tantos sitios abiertos para cenar en Acapulco. Y es que el dueño era un cantante desempleado que mascullaba su rabia ante gente joven, como yo. Su mujer hacía la comida en lo que él hacía pláticas que llevaban un hilo de hiel y otro de sangre de su mal dormir. Se quejaba que no le daban trabajo por gente, como yo, que llegábamos de la capital y nos asentábamos ahí, en su tierra y a ellos, los viejos, los hacían a un lado. 
      Eso no fue tan cierto, ya que, por mi recomendación le dieron el trabajo y vaya que si era un buen cantante. Tenía un color de voz impresionante, pero tenía la mala costumbre de cantar al estilo de Benny Moré, y siempre eran las mismas canciones. Así que, con la pena, yo era la estelar. Porque eso de escuchar cada noche, sí, ahí se trabajaba de domingo a domingo: la mata siguaraya, la culebra, y el yiri, yiri, bon, resultaba cansado, y no le quedaba más remedio a Don Rudy alias Pachito E Che que abrir el show que seguí cerrando. 
      El que estaba encantado era el puertorriqueño que ridiculizé sin querer la noche de las risas de don Fausto. No había puesto mucha atención a los papelitos que me dejaban los meseros en mi camerino. No los leía. Eran del puertorriqueño. Si supe su nombre, no lo recuerdo ¡de tan importante que me resultaba!
      Alguna noche un mesero fue en extremo demandante conmigo, para favorecer a ese cliente tan asiduo que le pagaba un tiempo extra a Rudy "Pachito E Che" para que cantara canciones tropicales. Y que me mandaba decir con el camarero que fuera al menos a saludarlo a su mesa. ¡Quería bailar conmigo! ¡No! ¡No! ¡ Y no! 
      Era yo reservada en extremo en esos asuntos. Me encantaba el lugar porque entraba yo por una puerta que no era el mismo acceso del público, no era la puerta del personal de meseros y cocineras, era una entrada especial para los artistas directo al camerino. Pero aquella vez, ante la insistencia del mesero acudí al llamado del pelirrojo. Este hombre celebró mi presencia de un modo tal, que para mí, creo que perdió la razón, o bien, ya estaba dañado mentalmente.
      Dijo un sinfín de sandeces que no entendí porque la música estaba alta y entre lo que decía él y el sonido de "esa mata nace en el monte, esa mata tiene poder,  no se pue´ tumba´e-e-e-e porque sonoriza, siguaraya, se va, se va, compermiso yo vo' a tumba´". Total que yo dije que sí, y no entendí que hube aceptado bailar con el puertorriqueño que pidió al Rudy que cantara "Como fue, no sé decirte cómo fue, no sé explicarme qué pasó, pero de ti me enamoré... "
        Bailando pegadito yo, con ese señor. Y bueno, el bochorno ya había pasado, me intenté despedir, cuando el puertorriqueño seguía hablando y cuando se silenció la música, y el ruido fue disminuyendo fue que entendí que me ondeaba a mí, sí, a mí, como si yo fuese una bandera. Ya tenía un trofeo: yo.
         Entendí entonces esa cantaleta de regaños de una vez que llevó a muchas chicas " y entonces eso sí que te ardió ¿verdad chaparra? pero menos mal que ya recapacitaste y aceptas que es conmigo el asunto ¿ o no ? "
        ¿ De qué diantre estaba hablando ese pendejo ? Jamás me enteré de si llevó a varias chicas a su mesa. Yo he sido "ciega-cegatas" desde hace años. No veo a larga distancia, pero la vanidad me ganaba y no usaba lentes. Pero desde los 15 años los andaba necesitando. Así que, como nunca leí los recados de los camareros, nunca me enteré de que el puertorriqueño me hacía la ronda. Me tenía atrapada de un brazo y me dijo:
      "Pues ya está, te vienes a vivir conmigo un tiempo, y eso sí, ¡no me trabajas más! Si alguno que otro Sábado quieres venir aquí y cantar un par de canciones te traería y ya. No más faldas cortas, patas flacas. Tú ahí en la casa no te va a faltar nada, tú cocinas, tú limpias y yo, listo para hacerte gozar todas las noches... " Y ¡Alto ahí pelirrojo de malagüero! Lamenté no estar en la edad media para que con una espada le rebanaran la garganta por haberme dicho eso... "te vienes a vivir conmigo... un tiempo... ¡ y no me trabajas más ! ¡Pendejo!
       ¿ Es decir que pensó que yo usaba el escenario como una especie de escaparate para pescar padrino ? ¿ un "patrocinador" ? ¿ Un amante ? Porque bien claro y directo me dejó que marido no sería, ni me interesaba. A mí, no me interesaba en lo absoluto. Trabajaba haciendo lo que más amaba hacer, y aun amo mi trabajo. Ganaba dinero, y mucho. Nunca supe invertirlo bien, pero era mi ganancia, mi paga ¡ mi vida ! Y yo siempre he tomado mis decisiones.
          Así que, ni con la pena, porque no la sentí ni un mínimo para sorrajarle su oferta en la jeta pecosa que tenía. Antes bien dije que era buen mozo, pero no era ni mi tipo ni mi interés. Tenía muchos años, desde los 15 que era una mujer independiente ¿ mujer ? Bueno, niña, pero no me quedó de otra, más que hacerme mujer, y ser total y absolutamente independiente. Gracias a Dios que me ha prestado el don del canto, de la comedia y muchas otras cosas más. En aquel tiempo no me hacía a la idea de ser esposa de nadie. Esto sucedió hasta que yo tuve 37 años de edad, y aun así, sigo haciendo mi trabajo porque me gusta hacerlo.
       Dejo pues en este relato, con muchas aristas de anécdotas que salpicaron mis recuerdos, primero, la ira del dizque profesor, ese misógino que aconseja al estudiantado de cómo se debiera tratar a una mujer, después, fue la sorpresa de una llamada telefónica de un compañero que está en Texas para ofrecerme trabajo, y luego, disipada la ira, escuchando las canciones de Benny Moré, fue que pude dar término y decir a mi manera, cómo rechacé aquella OFERTA que me hacía un puertorriqueño hechizado por el ron que tomaba en las noches del Noa Noa, o por mis chistes, o mis canciones, mis piernas dejó, alto y claro que no, esas, me las quería hacer a un lado ¿ verdad ? o bien, porque como antes dije: estaba rematadamente loco.
      Pero, como la mujer que fui, desde muy temprana edad, y la mujer que soy, a mis casi 54 años, digo presente, en este 8 de Marzo de 2017, aplaudiendo de pie a tan grandes mujeres que existen hoy día, y no son sólo para tener a punto la cena y para coger. Sean hombres los que son hombres, y ejerzan como hombres, no como pendejos. También a las mujeres, sean mujeres, y ejerzan como tal, eso, no significa que pretendan ser como los hombres, no sean pendejas pues.
UN ABRAZO MUJERES. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

TENGO EN PAUSA EL CORAZÓN








El gusto que me queda, es el acerbo de que abrazas una almohada inerte, que no tiene vida, no tiene nada, bueno, te tiene a tí. ¿ He de maldecir aquel momento en que aterrada no me asomaba a esa abismal mirada porque me decía que había peligro ? ¡No! ¿No? ¡Sí! 
      Ojalá nunca hubieras llegado como un estúpido héroe a salvarme de un ridículo y congelado camino. Ojalá no hubieras tenido la osadía de atravesarte en mi sino, elegido para señalarlo con lágrimas que aun tengo atoradas en mi pecho. ¡Maldito seas! ¡Maldito aquel momento! ¡Maldita yo! ¡Maldita la hora que reté ese brillo de tu mirar! Yo, tan vivida, tan de alma vieja, por dentro y por fuera, pero un corazón tan vivo y joven, tanto, que estúpidamente, como la temeraria de siempre se arrojó al vacío y frío sentir tuyo. ¡Sí! ¡Frío! Porque por algo lloras a solas también. Por algo, te quedas soñando con el duende de la luna, que hace una danza rara burlándose de ambos. Yo, con una ilusión ciega, sueño dormida y despierta que eres un ser distinto, con todo lo que se necesita para poder amar, y no amas. ¿No puedes? Creo que no, y yo, estúpida de mí, aferrada a nada, abrazando a nada. ¡Que par! Sorbiendo este amargo cáliz hecho de mi propio llanto y mal humor. Y tú por allá, solito con las estrellas.
       Apenas tomé mi "camino a la felicidad" y puse más de mil kilómetros y sigue latiendo este sentir, esto que se aferra a nada, eres nada, eres una estúpida sombra, que nunca, ¡nunca! debió pasarse frente a mí. Me has dejado ciega con tu brillo. Me has fulminado la cordura. Y lo que más me duele, es que apenas vales nada, somos tan similares, tan parecidos, y ocupas mi mente y mi alma para nada, apenas vales la mitad de un suspiro, porque te llamo, pero oyes sin oírme, apenas vales un  granito de sal que me amarga el paladar, porque me miras sin mirarme, apenas vales un guiño de ojo de mala gana, que te regalo la mejor de mis sonrisa, y no vislumbras nada, eres nada, eres una sombra tan solitaria como yo. ¡ Todo lo que daría por un beso ! Me iría volando de la mano contigo a recorrer un mundo inimaginable... ¡ Ojalá y si un día, pasada esta estupidez y descubras que tu sentir se parece al mío ! Y tuvieras la osadía de proponerlo, y que a mí, se me disipara mágicamente este sufrimiento, y entonces, me reiría de ti, te dejaría en un pantano, en este, mi pantano de soledad... ¡Lo haría! ¿ Lo haría ? No. No sé... No sé. No sé. No sé.

       Y el gusto que me vuelve a dar, es que yo, estoy escupiendo estas letras para nadie, y tú, ni eso sabes hacer, y si algún día las pudieras leer, jamás las lograrías entender. ¿Ves ? ¡Apenas vales nada! ¿Con qué derecho has irrumpido en mi camino?  que era, no tan sereno, porque mis caminos nunca son así, pero ¿ Con qué derecho me provocas este insomnio? eres un demonio que vive en mi pecho, dime ¿ Con qué derecho llegaste y destruiste mi felicidad ? Ojalá te quedes para siempre en aquel puerto escondido, en aquel puerto perdido que nunca entendí, ni siquiera por qué y cómo fui a dar ahí... Ojalá, ojalá, o tu o yo, nos quedemos dormidos, para no despertar jamás. Al fin y al cabo, tú duermes tan solo como yo, ambos, tú y yo, dormimos con seres a quienes le somos indiferentes ¡Que triste! ¿ No ?
( R.  you are the love of my life)
Puerto Escondido, se sigue riendo de mí.

domingo, 29 de enero de 2017

¡POR HABERTE ATREVIDO A SOÑAR!

EYES ¿open or close?
(IRA)



      Te reto a calles el silencio que te abruma, aquel que hace que tus ansias te consuman y que te es intolerante,  por no escuchar un ápice de un susurro, ni siquiera un leve murmullo de su cruel respiración. ¡Si estuviera en una tumba hecho polvos y cenizas! Otro silencio frío es el que te aturdiría incesamente, porque es silencio al fin y es detonante de las letras que han danzado con un triunfante retintín, convirtiendo tu lacrimoso caudal en una arroyo de aguas tibias donde mil duendes sin lunas se recrearán de tu dolor.
     Te reto que asesines a la muerte que te ronda y ronda bufa y se complace en tu agonía; deberías no haber llegado, que más da, ya estás aquí...
      Te reto que contagies a la peste que disturba a medio mundo y que el otro medio ya infectado te persigue para hacerte dispersar, ¿ que no ves que el río infeccioso de tus lágrimas amargas se no puede mal secar?
    Te reto que despiertes las mañanas apagando el sol de un escupitajo, y de la noche, pues la luna, la ilumines con plumines hechos de fuego y azufre y que te quede el dibujito de un color oscuro y con aroma de cristal.
         Te reto a que aun te conserves viva, arrancándote tu corazón y sin dejar ni rastro, de una sola simple gota te lo comas y te sacies de todo esa desazón... 
          Te reto a que apacigües pues, toda esta rabia que me hace amarte y odiarte, respetarte a un grado tal, que quiero toda despellejarte y no te quiero oír gritar, y todo esto, petulante, majadera, pendeciera, ¡por haberte atrevido a soñar!
VALERIA LYNCH
Canta: Uno (tango)


... Déjame que llore como aquel que sufre en vida la tortura de llorar su propia muerte... Uno está tan solo en su dolor, uno está tan ciego en su penar. Pero un frío cruel que es peor que el odio, punto muerto de las almas, un torrente de mi amor, maldijo para siempre y me robó toda ilusión.. 
... Si yo tuviera el corazón, el mismo que perdí; si olvidara a quien ayer lo destrozó... 

UN ABRAZO A YAYA RUIZ, UNA CHICA MUY TALENTOSA ! Me inspiró a escribir estas "cosas tontas", al terminar de escuchar este tango, leí un post que simplemente, detonó la idea de engarzar letras, construir palabras, hilvanar frases y ... esto.


jueves, 19 de enero de 2017

EL NEGRITO EN EL ARROZ

EL NEGRITO EN EL ARROZ


El artista no lo firmó, sólo escribió 24- SEPT.84. Mintió en cuanto al retrato. Mi boca es de comisuras caídas. La nariz no es tan angosta, no tan perfilada. Soy chata. Los ojos son quizá lo más fiel, y no son así de grandes, pero quizá el maquillaje. Las pestañas las exageró, soy de pestaña muy pequeña y no usaba postizas en aquel tiempo. La ceja y el cabello sí. El lunar que hizo, según parece, suspirar a muchos me lo quité cuando ya se veía abultado (fue para entrar a Parodiando, luego me corrieron sin salir al aire) Los aretes los recuerdo parecía dos gotas de cristal. (eran acrílicos) El traje era un "enterizo" que me hizo mi mamá y la parte que tiene sombreada era un material calado que me picaba por los bordes tiesos, era como plástico. Usaba ropa muy holgada para disimular mi flacura. Ignoro por qué, este retrato ha sobrevivido a tantas cosas que han naufragado en mi vida, los diarios, las fotos (seguido las rompía en mis berrinches) y este, ¡desde el 84!
El muchacho que lo dibujó me hacía la ronda, pero "nanay". Así que, también lo hizo como me veía él a mi, le hice mucho incapié en que pintara las ojeras. Sabía de mi agrio carácter. Ignoro si no las pintó porque me temía o porque le gustaba.








      Era una tarde aburrida, llevaba una vida aburrida, mi show era aburrido, el puerto de Acapulco me parecía aburrido, en fin, ¡Viva la vida!
      Era domingo y -como mucha gente suele decir- ¡que aburridos son los domingos! Ignoraba en aquel tiempo, que -aunque me lo habían advertido- la golfería era una de las principales enfermedades o vicios de "los artistas". No todos eran artistas, andaban en el medio, por golfos o golfas, por no haber estudiado, por "hambre" de fama o bien por exceso de frustración. 
      Primero que nada, los domingos no debieran ser aburridos, si se usa el tiempo cual debe ser. En ese tiempo, yo no sabía qué hacer ni con mi vida - intenté quitármela varias veces- y nada. Ni en esa estupidez actué con honestidad. ¡Quien tuviera aquellos veinte años, con todo lo que sé hoy! 
      "Keep working" es mi lema hace tiempo, y ¡funciona!
       Aunque yo escribía canciones y a todos mis viajes llevaba mi maleta y mi guitarra, -estorbosa porque no tenía estuche- en verdad, no podía andar sin una guitarra y así, trataba de matar mis horas muertas. La golfería andaba como muy liviana atrás de mi, y por qué negarlo, creo que sí fui un tanto golfa. Se me iba el tiempo en criticar, maldecir, y verle defectos a todos los que - según yo- eran triunfadores. La principal era mi paisana Yuri, que la veía cuesta arriba e imparable ¡claro, como es güerita y de ojos de color! solía yo pensar. Bienaventurada ella, que viene de familia de ricos. En efecto, eran de la alta sociedad de Veracruz. ¡Quién diría que doña Dulce, madre de Yuri me contaría tantas cosas sobra aquella "alta sociedad"; y bueno, también con mi lengua lanzada contra mi espejo, maldecía a personas a las cuales, les reconocía talento. Envidia. Sí. La padecí y la padezco. Sólo que hoy, la tengo interceptada y la controlo. 
      Parecía que las cosas que anhelaba se cumplían, siempre en escala menor. Mi nombre en la marquesina de la costera Miguel Alemán brillaba sobre el fondo blanco con letras rojas. Obviamente, era una fantasía. A los diez minutos de ver mi nombre allí, ya estaba "moqueando" y haciendo "pucheros" porque me sentía mal, muy mal, siempre mal ¡ quién sabe por qué !
      Me pegaba muy fuerte el "Síndrome premenstrual". El SPM, y yo decía "Ese pinche mes". Aparte de los cólicos, que en aquel tiempo no eran tan fuertes en extremo, alguna que otra vez sí, pero más me afectaba al estado de ánimo. ¡Era horrible! Y aun no salían a la ventas "esas pastillitas" que aminoraban aquellos malos estares. 
      Me miré en el espejo y recuerdo que mascullaba, sabrá el buen Dios qué maldiciones y contra quién, y al mirarme ¡chillé y pataleé como perra rabiosa! Me odiaba. Me jalé el cabello al tratar de peinarlo, me veía las tremendas bolsas bajo los ojos -única herencia de mi padre, dinero no tiene ni bienes- y mi boca. Soy de comisuras caídas, así que si me estoy seria, mi boca parece estar haciendo una mueca, si no sonrío, parece que estoy enojada, muy enojada. Llevaba un diario. Eran libretas ordinarias que compraba en la papelería y siempre escribía lo que me sucedía. Tiré esos diarios a los botes de basura. A nadie le importarían. Y luego volvía a comprar la libreta ordinaria y volvía a escribir, así, hasta que dejé esa especie de manía. ¿Quería ser escritora? ¡Siempre he querido ser muchas cosas! He ahí el dilema. "El que mucho abarca poco aprieta". No soy escritora, escribo y escribo, las cosas como las recuerdo, y si bien cuento cosas extra ordinarias, es para despertar un poquito de interés, si contara sólo las cosas buenas y los finales siempre felices, creo que a nadie le importarían, como esto, que tampoco importa a nadie. Hace un año, decidí hacer todo para mí. Ahora que existen las redes sociales lo comparto allí, y ¡ya! Después, "como un león muerto" habría dicho Gabriel García Márquez, quien en una entrevista con Apuleyo en "El olor de la guayaba" dijo que tras publicar sus exitosos libros, dijo, nunca más los volvió a leer. No lo creo, yo sí leo, a veces, lo que escribo y he cachado sendas errores y ¡nada! ¡no pasa nada!
      Retomando aquel domingo "doña quejumbres" intentó ponerse de pie tras su entripado para nadie. Nadie vino a socorrerla, no llamó la atención de nadie porque ahí ¡no había nadie! Pero no sabía estar sola conmigo misma. Entonces ¡vaya soledad!
      Traté de arreglarme un poco, pero tampoco sabía como mejorar. Era tan joven que quizá sí era bonita, pero, uno luce lo que lleva uno por dentro, lo de fuera estaría siempre por demás. Mi cabello, hoy no luce bien tras tanto tinte, en aquel tiempo, cada que iba a Veracruz con mi mamá, me lo cortaba, como si yo fuera un varón - siempre me odio por ser mujer, siempre lo dijo- y quizá por eso, y hasta la fecha nunca lo he podido tener largo hasta la cintura. Heredé de mi madre el cabello escaso y delgado. Los rizos y bucles de mi papá, y cuando a veces llegaba a rozar los hombros y por la humedad se esponjaba, ¡todos me decía que mi cabello era bonito ! Y lo recuerdo, sí, en efecto, era bonito. ¡Que diablos! Yo era bonita. La moda es subjetiva. No estaba de moda ser flaca, y yo era flaca, y me decía fea, porque yo, sin saberlo, los invitaba a que me dijeran fea. Era menuda, grácil y muy talentosa. No lo presumo. Dios me prestó el talento y hasta hoy ha funcionado para ganarme la vida y unos cuantos enemigos también. La disciplina es la que sí, quien guste, pueda presumir, yo, no era para nada disciplinada.
      Recuerdo que fui a un "pizzería" y como sentí que no me atendieron a tiempo, salí del lugar hecha una fiera y profiriendo sendos insultos a todo mundo, a la vida, a la gente, ¡al maldito puerto de Acapulco! ¡Era una mierda! Y me salían sapos, ranas y lagartijas, tepocatas, viudas negras, etc. ¡Que lástima habrá sentido la gente de mi. Una niña con tanta amargura no era algo concebible. Que pena. Yo no era feliz. 
      Por supuesto que me llegó una sacudida universal, pero yo soy muy lenta para captar. Sólo volví a llorar como "la víctima que era".
      Estaba en la costera, hambrienta, raro que tuviera dinero en domingo, yo casi nunca tenía dinero, no sé si el puerto era caro, yo era despilfarrada, ¡regalaba el dinero! A veces, por mi falta de estima, si veía que tenía "demasiado dinero" se lo daba a mis compañeras; y no se me iba la culpa, ni me ganaba a las compañeras como amigas. No obtenía el título de la "mujer más generosa del mundo". Todo lo contrario, "es una pendeja" alcancé a escuchar. Y tenían razón. Yo, queriendo comprar afectos.
      Como la mujer controversia que siempre he sido, ni raro se me hizo que el mismo taxi que yo tomé, lo quisieron tres turistas americanos. Dos blancos y un negrito. Eran jóvenes, pero no recuerdo si eran como yo. Los vi mayores. Los odie al pensar que venían de vacaciones a mi país, porque allá, en el suyo, era niños "popis". Quizá eran como yo, pero los vi mayores porque eran más maduros, eran diferentes, eran felices, quizá, ahora diré por qué, quizá.
      Los blancos, no fueron en demasía corteses porque les cedí el taxi, bueno, lo compartimos. El negro dijo en su español malo, que tenían una hora esperando y estaban hambrientos. Yo también. Entonces mi ovulación junto con el hambre empeoraron las cosas. En aquel momento me sentí mejor. El taxi tomó una ruta desconocida para mi. Nunca andaba por aquel Acapulco "nuevo" le decían. Yo, aunque me sobraba el tiempo, lo perdía y lo tiraba como el dinero. Me parecía, y en efecto lo era, y lo es, una zona más cara que la tradicional. Subía y subía el camino. Veía el mar chocar contra rocas y riscos. Bello paisaje. Lo recuerdo bello hoy, no recuerdo como lo vi en aquella tarde, quizá intrigada, pero no dije ¡Oh gracias mi Dios! No creo. No, no. No creo.
      Un blanco iba en el lugar del chofer, y yo iba en el medio, del otro blanco y el negro. Los blancos platicaban entre ellos y el negro se deshacía en cumplidos, pero muy poco le entendía. Lo veía coquetearme ¡claro! ¡Era el negro! Ignoro si uno de los "blanquitos" me hubiese hecho la ronda yo hubiese caído. No son mi tipo, pero, en aquel tiempo, yo no sabía bien a bien, qué demonios quería. Hoy tampoco, pero ya no me preocupo ni me dan esas "crisis maniáticas" Bueno. Ya soy muy vieja para eso. 
      Ellos sí sabían qué querían y dijeron al chofer a donde iban, incuso, lo iban dirigiendo. Al fin llegamos a un restaurante muy bonito. Como rústico. Los clásicos ganchos para que "caigan" los gringos. Todo en madera y bambu. Ornamentado con jorongos y sombreros de charro. Y bien, ellos pagaron el taxi, y también pagaron la comida. 
      Odie a los meseros de ese lugar porque ¡hablaban inglés! y eran más mexicanos que el mole. ¿ Por qué yo no podía ? No quería, simple. Era golfa. Simple. No era disciplinada. Simple. Era... simple. Un mesero cogió un rifle de los que tenía de adorno, como para hacer alusión a la revolución de México, o quizá, a la "hombría" del mexicano, no sé, pero hizo bromas, en inglés, con los gringos. " ¿What is your problem? ¿There are some problem guys? ¡Hey dude, I have the solution for your problem! " ¡Pendejo! Todo lo que tenía que hacer para ganarse la propina. Bueno, eso lo pienso ahora, en aquel momento, ni me parecía gracioso ni nada. Doña "amargura" no se acuerda si sonrió. Sólo me acuerdo que sobre todo el negro, levantaba los brazos diciendo " me rindo, me rindo" y reían, quién sabe de qué. Al poco de servirles las bebidas llamaron al camarero y le dijeron que le habían pedido "seven seven" y eso, no era "seven seven". Es la fecha que no sé que diantre es. Yo, hasta en eso fui estúpida. Me emborrachaba con cualquier cosa, cuando solía emborracharme. Con cerveza, a veces con brandy. Alguna vez, y eso, porque oí decir a la hermana de Roberto Cobo "el calambres", sí, el de la película "los olvidados" e Luis Buñuel, Chelo Cobo, que bebía vodka, porque ese no le daba resaca. Ella era alcohólica, y vaya que si duró, o ha durado. Era ya muy grande y muy bella, y era una anciana, muy elegante, y parecía viva, ya después del año dos mil. Tina, la otra hermana, guapa también, hermanas de un primer actor de cine, y ellas, cantando, como maestras de ceremonias en los cabarets, y ficheras. Bueno, Roberto Cobo también tomaba, y... fichaba. Así que, como la buena mala imitadora y sin tomar decisiones propias ni tener convicciones ni nada, me dio por tomar vodka, "un desarmador" solía pedir, y quedaba desarmada y vomitada con dos. Hasta eso, siempre dí bochornosos espectáculos con mis borracheras, siempre de antología, como siempre, todo exageradito: como yo.
       Por fin comimos, y los que se tomaron sus "seven seven" parecían contentos y el negro que recuerdo pidió una sopa azteca, y vi el hilo de queso que no podía cortar porque la sopa estaba hirviendo, y el queso se derretía y le dije: ¿Está muy caliente? y con una mirada lasciva, con el queso embarrado en los labios gruesos, me contestó ¡Sí my dear, muy caliente! Y me miraba con los ojos vidriosos de caliente. Pobre pendejo o pobre de mí, también por pendeja.
      Al mismo taxi que nos llevó, le dieron dos horas para que volviera. El lugar estaba muy retirado del puerto. Pagaron, dejaron propina y con su fiesta particular abordaron, bueno, abordamos el taxi de regreso. Y volvimos a sentarnos igual que como llegamos. El negro venía con su "washi-washi" y yo me reía y, bueno, la expresión corporal y facial, aunque soy bien pendeja, y más en aquel tiempo, pero sí la entendía. El tipo venía diciéndome cochinada y media estoy segura. El que iba de copiloto hablaba con el chofer ¡pinche chofer! ¡También hablaba inglés! ¿Ven? Todo mundo es chingón, sólo yo la pendeja.
      De vez en vez, el otro blanco se metía a la plática de los de enfrente y como que medio se repartía en la plática del negro. Hubo un momento serio. El negro hacía una pregunta, y el blanco que iba "next to me" carraspeó preocupado. Quizá el "seven seven" no le venía bien al negro. Agitaba las manos y claro entendía que preguntaba, pero yo no le entendía. El blanco quiso intervenir y de un manotazo lo cayó. Y entonces, habló más lento, en inglés, pero señalaba, primero, al que iba de copiloto, y hacía una pregunta, quizá era: ¿Quieres con él? o ¿Te dejaría coger por el? Sí, al grano. La cogedera siempre. Yo moví la cabeza negativamente. Y luego, señaló al otro blanquito, y moví la cabeza negativamente otra vez. Y ¡tarán! Se señaló a si mismo, y tuve el mal tino de decir que no, pero hice una mueca de disgusto. Se indignó. ¡Pinche negro pendejo y traumado! ¡que Domingo que tuvimos! ¿No?
      Le dijo al chofer que se detuviera el cual no hizo caso porque venía muy centrado en la plática con el blanco. Y entonces en negro gritó en español: ¡Pare! ¡Pare! ¡Que pare! ¡Coño! 
      ¡Supo decir coño! Me estoy riendo sola como pendeja. ¿ Ven ? Sigo siendo pendeja. El chofer entonces se asustó con los gritos, y el otro blanco fue hasta entonces que se dio cuenta que algo no estaba bien. Y blanco que venía junto de mi algo decía, pero, ¡inglés! El chofer se detuvo lentamente hasta que encontró un acotamiento a la vez que decía ¡qué pasa joven! ¡qué le pasa! En alto total el vehículo y el negro sale para que yo saliera, y muy enojado decía, "come in, adiós ... come in, come in, adiós, adiós" Y ahí me dejaron tirada. ¡Pinches gringos putos y culeros! ¡No debí dejarles el taxi! Recuerdo que por fortuna pasó otro y me llevó de regreso a mi guarida, mi cueva de sufrimientos. Apenas si escribí en mi diario lo sucedido, y lloré hasta que me quedé dormida. No sentí cómo es que entró el hijo del dueño del bar donde yo canté y ¡era la estelar! Ya no trabajaba para él, pero me seguía hospedando en esa casona de gran patio con una alberca vacía. Las puertas no tenían cerrojos, y seguido pasaron cosas. Esta fue una de ellas. Tanto el dueño del bar donde canté, como el hijo me hacían la ronda. ¡Par de pendejos! me llegué a burlar. ¡Los dos son unos pendejos! ¿ Qué no ven que tengo novio ? Mi novio, el que me duró 4 años, y eso quizá, porque no lo veía diario, ni cada mes, sino cada que podía. Vivía en Puerto Escondido. Esa era una de las razones por lo que  me atrinchere en Acapulco. Acapulco era un lugar de más movimiento para trabajar. Puerto Escondido era eso, un pueblito escondido en las costas de Oaxaca. El lugar con las olas más altas que he visto en mi vida, y lo más cercano, seis horas, de mi "puerto perdido que nunca entendí, ni siquiera por qué y cómo fui a dar ahí" (Esto es una canción que le escribí a mi romance más largo que tuve de joven)
      Y el pretendiente me sacudió con suavidad y me despertó. ¿Esto te acaba de pasar? ¿Esto que leí en la última hoja de tu diario? 
      ¡Hijo de tu reputísima madre! ¡Cómo te atreves a entrar a mi cuarto, y encima leer mi diario! ¿Qué no sabes que un puto diario no se debe leer? Y se dejaba dar porrazos de parte de mi, y se reía y jugueteaba como el joven divertido y guapo que era. Sí me gustaba, pero como la gran hipócrita que era yo no lo aceptaba. Yo, quería ser, la más buena, la más inteligente, la mejor artista, la más bonita ¡ y la más decente! ¡Que metas tan altas! Y bien, así fue una tarde de Domingo, de aquellos aburridos domingos, en aquel aburrido puerto, donde tenía un show aburrido, y yo, estaba aburrida de ser yo, porque nunca me pasaba nada aburrido. 
Este tema "cuando te vayas" era el que más triste me ponía. Era una "enfermedad" aquel "cassette" verde que todas tenían, y yo, para variar no tenía un aparato para reproducirlo ni me lo compré. Odiaba a Juan Gabriel porque era famoso y odiaba a Rocío Dúrcal porque, aunque sólo los hombres arrancaban gritos del público del programa "Siempre en Domingo" , Rocío fue la parte aguas con esta modalidad. La odiaba porque ¿ por qué una española cantaba temas rancheros y con mariachi?
Bueno yo, que "bonita persona que era" ¿No?


       

lunes, 9 de enero de 2017

LE DOY LA RAZÓN A DONALD TRUMP, EN ALGUNAS DE SUS PENDEJADAS





QUE BONITO QUE FUERA VERDAD, O BIEN QUE BONITO QUE TODOS PENSARAMOS ASÍ, O QUE BONITO TENER EL PODER DE CONVOCATORIA DE MERRYL STREEP, QUE SEGUN TRUMP, ES UNA ACTRIZ SOBREVALORADA.












      Hitler, es hoy día, uno de los dictadores que no se olvidan, señalado como "el anticristo" por esos tiempos, pero quienes hablan del portador del 666, pues han cambiado de opinión, y lo siguen esperando. Ya han señalado a algunos Papas, y hoy, se señala a Donald Trump. 
      Yo no sabía de la existencia de este deleznable ser, y no sé en qué momento, o por qué, metí mi nariz, para indagar sobre esa fauna donde el rey es el hoy electo a la presidencia del país más poderoso del mundo (dicen).Y como no entiendo gran cosa, como el populacho soy de las descalifican a ese ser, que fue escalando y subiendo como la espuma con sus inteligentisimas "payasadas" Creo, que payaso o no, es tiempo de tomárselo muy en serio.
      Yo, como una persona muy apasionada, y muy "querendona" de mi patria y de mi gente, salté como animal - sin razonar- no contra Trump, sino contra Ximena Navarrete, quien en su cuenta de Twitter defendió a este xenófobo, y estuvo de acuerdo con lo que dijo: "México, no nos manda lo mejor, nos manda a ladrones, violadores, etc." y el asunto del muro y demás;  no obstante, siendo mexicana, pero una mexicana favorecida por el magnate con una corona de pedacitos de vidrios que brillan con la luz, y con una banda que la distingue como "la mujer más bella, no del mundo, del Universo" ¡Vaya pendejada!
       Lo que más gusto me dio, no fue la disculpa pública que ofreciera en el noticiero de López Dóriga, al estilo "Lucerito cuando el guarurazo"  que dijo: "Salí a defender lo indefendible..." Más o menos así, la Navarrete, quizá, sus consejeros o representantes le dijeron que ofreciera esa disculpa pública, pero lo hizo con altanería, es decir, sí decía que lo sentía, pero mantuvo el ceño fruncido (se le frunce porque aun no necesita botox, yo sí) diciendo que lo que no toleraba eran las faltas de respeto, y se enfocó más en ello, que en la "disculpa en sí" y como "Señorita Universo" hizo gala de que "soy bella por eso soy pendeja" y dijo, es que está enojado porque un hispano le debe dinero.  Repito, lo que más gusto me dio, es que fui bloqueada de su twitter, y si fui bloqueada, es que sí se enteró del vocabulario procaz que usé, y que uso, cuando me sacan de mis casillas. En fin que no dudo que la hayan asesorado los mismos que le escriben los discursos a Trump, porque  a pesar de que ofende, es él, quien exige se disculpen con él, los ofendidos por él. Así mismo salió a "disculparse" la Navarrete, demandó disculpas,  llorando como plañidera porque le profirieron insultos repulsivos, y ella "solo es una chica"
      Me sorprendí con la cantidad de defensores de la Navarrete, que a la vez, odian la guerra, el racismo y a Donald Trump, tal vez. 
      Me distraje a un grado tal, que, esa fue una razón más, para ir a Estados Unidos, y vivir en carne viva lo que ellos vivían. Yo viví un tanto cómoda aquí. Salí de mi zona de confort, y vaya que si es incómodo vivir en Estados Unidos en esa forma. La condición de "ilegal" o "indocumentado" en mi caso, indocumentada para trabajar, no para entrar al país, pero indocumentada al fin, consciente de mi condición de indocumentada con intenciones de establecerse un tiempo, me afectó psicológicamente. Yo soy una persona con afecciones psicológicas. 
       Y  rompí la ley de ese país antes, ya que, la misma empresa Univisión, me tramitó las visas para ir a concursos donde ¡sí me pagaron! Me pagaron viáticos, estancia, alimentos, y una paga "simbólica", dinero al fin. La primer vez que salgo de mi país, y como una "naquita jodida" estaba feliz porque iría al país vecino del primer mundo, estaba loca por la emoción cuando vi ondear la bandera de las barras y las estrellas. Iba apoltronada como una reina en una camioneta muy cómoda y el conductor, nada raro que fuese cubano, y extrañamente gentil ( los cubanos no son gente muy gentil, no los que viven en Miami, pero en ese tiempo no lo sabía) No podía creer, cómo algo que se complicó en demasía al principio, después, como jalar una hebra de una bufanda tejida, se fue, se fue, se fue, tan fácil, que obtuve la visa el mismo día que la solicité, quedé seleccionada para el concurso TROPICALISIMO, gané el primer lugar y pasé a la final del automóvil y me gané el automóvil... 
      Y gracias a esa visa, viajé después a San Francisco a visitar a mi hermana un par de veces, y viajé a Los Ángeles a cantar en un evento de Amway, y conocí en persona a Leonardo Daniel, a quien veía en telenovelas, y era el vendedor "diamante" o no sé que cacho de carbón ostentaba, pero, fue el que dijo el gran discurso y "entre cajas" me dijo que era un consumidor satisfecho de Amway, que no se trataba propiamente de ventas, sino de ser fiel consumidor de esos productos... y ¡bueno! yo estaba extasiada viendo que tenía el cutis con cicatrices de acné, pero sus ojos verdes como esmeraldas eran encantadores. Y tenía muchas ansias de estar en el escenario. Y ¡brillé! No sé si mi actuación fue excelente porque yo hago puras pendejadas; pero brillé debido a un reflector que me enceguecía, pero mis chaqueta bordada de canutillo brilló mas que nunca. Los aplausos y el público de pie, eso, no es mentira, me sucedía a menudo, pero yo era una persona llena de complejos, y lejos de sentirme bien, aunque sonreía por esas respuestas del respetable ( y esto es muy serio, el respetable, es para mi el respetable) para mis adentros pensaba: "Pendejos. Aplaudiendo de pie a una pinche india de poca monta. Si supieran quien soy, si conocieran mis orígenes me escupirían, no cabe duda que mis abalorios y sus luces me hacen parecer lo que no soy" ¡Esa basura era, o quizá aún, soy yo! 
        También fui a San Diego y otros lugares, y ¡Brownsville! ¡Cómo olvidarlo! ¡Me metieron a la cárcel! El conductor que me asignaron iba ebrio, yo venía en el asiento del copiloto. Una chica que parecía la novia del conductor, se subió unos metros después, y se sentó en la parte trasera. Cuando la policía nos detuvo, yo suspiré aliviada, ya que, el conductor aceleró cruentamente el vehículo, y dijo que no me llevaría al rancho donde estaba hospedada, que iríamos a "la isla" y después, hablando para sí dijo: "Vamos a matarnos, ¡a la chingada esta puta vida! Y yo sentía tales palpitaciones en el pecho, que clarito sentí, que era el corazón el que iba a vomitar. Se me ocurrió que quizá si me le ofrecía, a manera de soborno bajaría la velocidad y funcionó. Besé a ese indio prieto pelos parados, y este frase que lo descalifica es porque, lo odié. Bajó la velocidad y me dio senda mordida en el labio inferior que todavía me está doliendo. No me reventó el labio afortunadamente, y volvió a acelerar con la misma frase: "Vamos a matarnos, ¡ a la chingada esta puta vida!"
      Luces luces rojiazules me devolvieron la vida. Lo detuvieron y no opuso resistencia cuando le pidieron que se bajara del coche. Yo (con un Inglés ridículo traté explicarles) y ellos con un español excelente me dijeron que me callara y que me pusiera contra el auto, apartara las piernas, y no me leyeron los derechos, esos que solía ver en las películas: "Tiene derecho a permanecer callado, todo lo que diga podría ser usado en su contra..." Algo así. Me colocaron las esposas, y la joven que venía en la parte trasera, de nombre Sonaly, (que significa "música" en Náhuatl) hace tres meses que empecé a estudiar esa lengua me enteré) protestaba que por qué la esposaban, y usaba palabras altisonantes, y yo, en una de esas, les dije que mis lentes se habían quedado dentro del coche, con el trajín de la velocidad, no sólo se me cayeron, se me rompieron, y de lejos, no veo casi nada. Corrí al auto de la manera más ingenua y cuando escuché "freeze" que me sonó como "fris" me detuve en seco, tal y como veía en la películas, y ya sabía que una pistola estaba apuntando a mi espalda. ¿Querías tu "fucking movie" al estilo Hollywood, pinche artista de quinta? ¡Ahí la tenía! 
      Los cargos: Me encontraron dos pastillas pertenecientes a las benzodiazepinas, "clonazepam" en un pastillero de oro, que ya, en mi ida a USA vendí por unos cuantos dólares para seguir sobreviviendo. Soy paciente psiquiátrica y estar encerrado en un hospital de esa índole, quizá sea peor que la cárcel.
      "Aquí dentro, entre más cuerda te comportes, más loca pareces, si estás callada, estás desvinculada ( no tienes derecho a permanecer callado ni a no estarlo, y todo, el silencio y las palabras es usado en tu contra) si hablas y ríes y te muestras feliz, estás fuera de la realidad (drogas que te hagan babear) si protestas y refutas, estás desquiciada (terapia de electrochoque) * Película "El Sustituto"
        Cuando he estado en hospitales de salud, no se usan ya los electrochoques y el diagnóstico es "agitada" de ahí en fuera, todo parece igual y se dice que la psiquiatría sigue en pañales. Y es que, el cerebro es tan complejo, que dudo que se llegue el día que se entienda por completo. Cuando hacemos cosas que se han establecido como "fuera de lo normal" se nos dice locos.
   "No permitan que su limitación cognitiva los empuje a calificarme con el vulgar adjetivo de loco, sólo porque mi superioridad los acompleja" Novela: "Sólo apliqué una ley de Newton" Lety Grey. ( a esta no le hagan mucho caso, yo la escribí, y he admitido en otras ocasiones, y ahora mismo, que si de algo carezco, es de inteligencia )
      Ahora, porque el título tan estúpido, de este escrito tan estúpido, y que si no lo entienden, es porque son todo, menos estúpidos, es:
      Tengo mi frustración ante la intolerancia elevada a la máxima potencia. Si se tratara de una especie de gas, ya habría explotado en miles de partículas que contaminaría más el planeta, que según Trump asegura que no es verdad, y es algo que inventaron los chinos. (Es tiempo de tomarlo en serio) Los chinos lo que no inventan, lo copian y lo hacen muy bien. Han hecho caer mercados porque -los jodidos como yo- compramos los productos "piratas" que no siempre resultan de tan mala calidad. Y para esta conjetura no hay que ser inteligente, sólo ser limitado económicamente o bien, como se dice vulgarmente "codo".
      Estoy, con una herida humeante en el alma, cual llaga ardiendo, porque, si a un hispano en USA, sin documentos para trabajar ( si ya los tiene es MUCHO PEOR ) le muestras tu llaga, y le dices, mira mi herida como supura infectada, y si me pones el dedo, sentiría un dolor del tamaño de una montaña, y el hispano, con la misma herida, en el mismo sitio, supurando infectada, va y e impiadosamente te pone el dedo, y te verá retorcerte de ese dolor inicuo, y flemático, podría verte desangrar gota a gota, y verte morir lentamente, y así permanecería, como dicen los que detractan a Hitler, que alguna vez obtuvo un bebé, y lo dejó morir de hambre y sed, y todo el tiempo lo estuvo contemplando, sólo para ver cuánto tiempo permanecía vivo y cuales eran los estertores finales. Una bestia con poder, hace eso y más. Y aquí, todos somos bestias, sólo necesitamos ese poder, eso, y no el amor es lo que mueve al mundo. Con poder se compra todo ¡hasta el dinero! El dinero no sirve para nada si no tienes poder. 
      Hitler, tuvo un poder de convencimiento muy cabrón ( ya les dije que no soy inteligente y no sé como describir a una persona semejante) como Cristo, sólo que de éste último casi todos coinciden con el mismo final, una madriza descomunal a tal grado, que dicen que han pasado casi dos mil años y aun se comenta. Y de Hitler, hay defensores del mismo, hay "neo-nazis" y otros que sólo son "posados" y existen temas y debates apasionantes que sangran, cuando se toca el tema de que Hitler, el gran asesino, no se le ha podido comprobar al cien, eso de haber matado a tantos judíos. Y yo, señalé de anarquistas, sólo por saber usar una palabra nueva, a quienes dijeron  que el diario de Ana Frank es falso, porque analizando el diario, la tinta, y el bolígrafo, los que saben, dicen que no coincide con la época y otros arguyen que la mitad es cierta y la otra fabricada por el señor Otto, ya que no concuerdan aquellas riñas entre gritos y sombrerazos, debido a que, estaban escondidos en "el anexo secreto" donde los trabajadores podían escucharlos y, tal y como otros coinciden, fueron encontrados porque quizá un mismo judío los denunció, ya que la paga era alta. Bueno, hay hasta una versión que la misma Miep los denunció a la ves que los protegía, quien muriera a los cien años, como un ser humano dignificado a ser humano de alto honor, y bueno, ya estoy en el tiempo en que dudo y creo todo. 
      La guerra es inminente. Yo escucho protestas y leo pendejada y media en las redes, y un alborto por una fiesta de XV años en un pueblo de lodo y estiércol que se hicieron famoso para subir la gasolina a un precio inimaginable, y resulta que eso es un distractor para que pudiera haber saqueos en las tiendas, y lo del saqueo a las tiendas es otro distractor para, ¡ya no sé!
       Viendo, y viviendo entre aquellos hispanos, no todos, pero sí la mayoría, una señora que a través de la red social conoció a un muchacho que se dejó cortar la mano en una fábrica para cobrar el seguro y hoy ser dueño de una compañía de limpieza, abandonó a sus dos hijos en Cancún y procreó otro en los Estados Unidos, y me decía: A este país uno viene a cambiar. Yo fui muy buena, y hoy soy ojete, y me siento muy orgullosa de serlo, con el tiempo, te vas a acostumbrar, a tal grado que vas a ser como nosotros. Muy oronda publica la foto de "sus tres amores" el niño nacido en el primer mundo, mientras ella lo besa y los abandonados con el sueño del algún día, cuando su madre se legalice, llevarlos para que conozcan Disneylandia y a su hermanito "el gringo". Vi, a un tipo, que lo mismo trabaja en un cabina de radio, y se ufana del protagonismo que ha ganando hiriendo de una manera ruin a quien se lo permite, también dueño de una compañía de limpieza, que sabrá Dios como tratará a sus empleados, yo trabajé con una, que de plano no me pagó, y a ha fungido como crítico de canto, de pasarela, de talento, sin conocer de escalas musicales ha descalificado a una cantante diciéndole que se le cayeron los largos, y quise aclararle que quizá hubo una desafinación en alguna nota musical sostenida, que no la hubo, y me descalificó porque dijo que soy bipolar, como si ser bipolar te anulara como ser humano en esta sociedad hipócrita, que cómo lamenta que haya discriminación racial, clasismo, guerras, intolerancia. No soy bipolar, al menos no me han dado ese diagnóstico, pero no es la primera vez que la gente intenta humillarme diciendome ¡psiquiátrica! como si la gente decidiera volverse loco porque este mundo apesta, hace tiempo que apesta como la vagina de las mujeres o peor. Si bien leyeron les dije que me encerraron en la cárcel en el estado de Texas por traer dos pastillas ansiolíticas recetadas en México, (ansiedad el diagnóstico) y eso, te baja muchos puntos ante un ser humano "normal", como decirle a alguien: "¡Pinche diabético pendejo, estúpido hipertenso vete al demonio!"
      Yo, como Lucerito, defendiendo lo indefendible, los hispanos que trabajan arduamente en USA, que yo, que voy a escribir "VOLUNTARIAMENTE ILEGAL" todos los son, a nadie lo obligan, por voluntad se van allá. Obviamente culparán las circunstancias, pero no es verdad. Están allá por la avidez y la creencia que el dinero les dará poder, ese jodido poder que tanto nos mueve, cuando no hay tiempo ni para coger, sí, coger, así se dice cuando no se quiere ser diplomático o estupido romantico y decir que no tienen tiempo de tener relaciones sexuales, o hacer el amor. Varias tardes en lo que hacía el súper encontré a hispanos sucios, sentados en el cofre de su carro, con la ropa en garras con muestras de un día arduo de trabajo y me increpaban diciéndome: "Hola guapa, ¿a donde vas?" y yo les respondía con la misma mentira: "A mi casa guapo, a preparar la cena para compartirla con mi familia"
      Los mismos jodidos, las mismas mentiras. Esos pendejos, con una "chaqueta" o "puñeta" se les podía quitar la ansiedad del vientre ¿ o no? A ver ¿ cuántos pudieron comprarme con sus jodidos mil dólares a la semana ? Ninguno. Y ya a estas alturas dudo que sea por decente. No tolero el sexo y quizá esa, sea la única atenuante que tenga para defenderme de quienes me dicen puta. Por lo demás, igual y soy peor. Porque estoy poniendo en la red, donde cualquiera podría ver, si quisiera, estas revelaciones y aberraciones. Un tipo que dijo ser hijo de pastores evangélicos, hacía una oración donde le agradecía primero a Dios, por el nuevo día, luego, le pedía le diera la oportunidad de hacer alguna venta -el y yo trabajamos en ventas- y a la vez en el camino me decía que Dios no existía, que entendía el gran negocio de las iglesias, y que era Jesucristo el mas grande vendedor del mundo, y sí, hasta las películas de Hollywood hechas con enormes presupuestos quintuplican la producción, aunque todos conocemos como inicia y como termina la historia ¿ sí recuerdan? una madriza descomunal etc, etc. 
Este joven, que vivía en amasiato con otro hombre que era casado con una mujer, me descalificó como artista, lo acepté como representante y me cobró de los dos únicos shows que hice, "representados" por él, el 60 % de lo ganado, y sólo pudo sacar 100 dólares por el show. Es decir, hice, gracias a él, un  show por 40 dólares. Por mi cuenta, cobré, a 100 dólares la hora, en un lugar donde me corrieron porque supusieron que yo era perteneciente a un cartel de drogas, por chisme que regó una muchacha que no soportaba que yo fuera menos gorda que ella. Meses más tarde me lo confesó, primero pidiendo perdón y jurar que estaba derrotada frente al "señor" -quién sabe cual- y se las arregló exitosamente para que corrieran también a la otra cantante, magnífica por cierto, pero esta hispana magnífica, no permitió que se hiciera un evento con otra cantante porque le había puesto una orden de restricción por un asunto de un concurso, donde ella ganó y la otra perdió, en un concurso de una empresa donde yo trabajé, y me dijeron sin ningún pudor, que querían juntarlas de nuevo, y se liaban a madrazos, las videarían para levantar el "rating" de su tinglado. Es "marketing" me decía el maricón que le rentaba recámaras a otros hispanos, pero les prohibía que cerraran sus cuartos con llave, y si lo hacían los corría, cuando le pregunté por qué me dijo: "Son mis reglas" Y sí, el tenía el contrato del departamento, el tenía el poder, y lo ejercía, ¿quien no lo haría? Ese hombre, que se metía a la casa de su amante, el casado y saludaba de beso a la esposa "engañada" y le hacía caricias al hijo de ambos. ¿No les da náuseas? 
        Y yo, ya lo dije, yo, con pastillas ansiolíticas, manejando con "la licencia de Dios" aprendí a decir, dando clases de actuación a unas jovencitas ávidas de ganar un concurso de belleza que les costaba 500 dólares participar, aparte de vender boletos 300 dólares de boletos para poder participar, yo, la maestra que no tiene ningún título ni licenciatura de Bellas Artes. Obviamente que para ser actor no se necesita, ni les dije que lo tenía. Estudié y dejé trunca la carrera en el Instituto Andrés Soler. Pero se entretienen, decía el "productor" mi jefe y su socio, el homosexual, mi jefe que dejó muda cuando me dijo que abandonó a su esposo, ya estando en USA, porque le dio (como a muchos) el "homesick" y ella se puso en tratamiento y las pastillas le hicieron mal y la abandonó, ahí la dejó con sus ataques de ansiedad, su negocio era primero. Entonces ¿ para qué trabajar más que una mula de repartidor de pizzas, juntar dinero, volver a México para llevar a la familia a tener una vida mejor? ¿Para qué? Si llegando a ese país se contaminan de una "greed" incurable. La abandonó del mismo modo que me dejaron encerrada a mí, la vez que tuve una crisis de ansiedad, porque, por lo mismo que era cantante y llamé la atención empecé a recibir amenazas a través de la red, porque dijeron que tenía un amigo, y salía yo en la fotos muy sonriente y muy feliz. ¡Hay que darle en la madre! parece ser el lema. Mi amigo el "joto" de clóset, porque se viste de mujer pero el dice que no es, como si eso, cuando hay amor, gratitud y cariño por un ser humano, fuera tan importante. He sido insultada porque a través de la red y debido a la distancia, porque he vuelto a mi país le he escrito te amo, y parece que es él quien se siente "hostigado" pero quizá no, hay quien no tolera eso. ¿Cómo le dices te amo, si le llevas veinte años? Como si decir te amo significa "te quiero coger" Y ya entrados en materia ¿ Qué hay de malo? Si hubiese podido y querido igual y me lo "tiraba" pero ¿cómo? ¿con qué? Esto se parece a México que quieren que renuncie el presidente y quieren hacer una guerra ¿cómo? ¿a pedos? Así de inerme soy ante la idea de cogerme al joven veinte años menor que yo,  además, ese joven no es fácil y yo tampoco. Estoy seca, no me mueve ese tipo de instinto, y ya eso del amor, en el momento que escribo esto y tras ver - ¡que mala pata- el noticiero donde Merryl Streep arremete contra Donald Trump diciendo que se ha burlado de un periodista discapacitado y esto ha mostrado los tremendos buenos sentimientos de la actriz, que fue atacado por el magnate, payaso, colérico, y electo presidente de USA como una actriz sobrevalorada, lacaya de Clinton, que ni siquiera le conoce y se atreve a juzgarlo. No dudo, a como vamos, que los tres, Trump, Clinton y Merryl, estén viendo el vídeo juntos, riéndose del mundo que los rasó las lágrimas ante tanta nobleza. El único gesto flemático que vi fue el de Denzel Washington, el negro, ¡Oh! ¡perdón! Allá hay que decir "moreno" Aprendí a decir moreno porque ellos entienden el término y es altamente ofensivo. Y que gracias a Denzel Washington conocí al extinto Malcom "X", líder asesinado por su misma gente, por ser un anti-racista, que se volvió racista, pero contra los blancos. Y la mirada de Denzel, en este momento, la recuerdo tan fría, que el sub-texto parecía "ese discurso me tocaba a mi fucking bitch". Pero igual y no funcionaba. ¿ Cuál es el chiste que un negro, perdón, un moreno se queje de Mister Trump? No. Así estuvo bien.
       Así que mi conclusión es que, entre tanta pendejada que dice Donald Trump, y digo pendejada, porque no a todo le entiendo, igual y si algún le entiendo, no lo serán tanto, asegura que México le manda lo peor a Estados Unidos... Nunca he visto o se ha sabido que haya una especie de casting o selección para quién se cruza ilegalmente la frontera de los Estados Unidos, así que eso de que los mandan, tengo mis pequeñas dudas, ya no tantas, pero de que son lo peor, sí. Somos humanos, somos hispanos. Me da escalofríos al recordar aquella tarde en la casa de mi prima, cuando me recargué en la puerta del baño porque no tenía manera de "lock"y contaba el dinero, y me costaba trabajo hacer montoncitos porque los billetes eran de diferentes denominaciones, y temblaba como una enajenada, tenía tres trabajos y en el de cantante recibía propinas aparte de mi sueldo, y veía un montón de a mil, y otro mil, y otro mil y cuando iba en cuatro mil y habían más billetes la temblorina ya no me permitía contar más porque al ver los cachos de papel con la cara de Benjamín Franklin me hacía muecas, y me horrorizaba de la idea de que faltaban 200, dos billetes con la jeta de Franklin, que estaba segura los había hecho rollo y los puse en un bote donde guardaba algunos lápices cosméticos. ¿Que más daban esos 200 dólares, si la cuenta rebasaba los siete mil? ¿En clase de basura me estaba convirtiendo? Sí me los robaron en efecto. Fue el novio de mi sobrina. Un joven nacido el país que fundara Mohamed Allú Jinah: Pakistán. Con ese muchacho tuve largas charlas en Inglés y era al único que le entendía por el acento, a los gringos no. Me decía estar sorprendido que yo supiera de la "burka" del "hijab" y de algunas costumbres, y fue que leí sobre Gandhi... después vi la pelicula... "La letra con cine entra" Es el "slogan" de una empresa que vende películas. Y a veces sí. Cuando vi el "Callejón de los Milagros" y "Principio y Fin" y supe que eran unas adaptaciones del autor Naguib Mahfuz me hice adicta a este, pero no encontré muchos libros, de hecho, "Principio y Fin" no lo he encontrado y quizá ya no estoy interesada en encontrarlo. Aunque a mí no me aplica al cien, eso de que "la letra con cine entra" denme permiso de presumir un poco, y bueno, en las pláticas con el "talibán" -No era, pero así le puse porque era ofensivo, pero nunca se lo dije en su cara- entendí algunas cosas, y los mitos que nos venden con las películas de Hollywood, en fin que, el tipo resultó un fiasco, aparte de ladrón, el mismo lo confesó tiempo después, y no con pena ni nada por el estilo; como si se tratara de una travesura, dijo que los tomó porque "vio muchos" (risas) y digo, resultó un fiasco no por eso, sino porque una noche llegó con el rostro compungido diciendo que lo habían echado de la casa de sus parientes porque no toleraban que fuese novio de mi sobrina, ella sí, diagnosticada con trastorno bipolar y la vi sufrir muchísimo, ella misma, cuando se hería las piernas con unos alfileres me decía que era el único modo de sentir que su ira bajaba, y la hice reír cuando le platiqué que en tiempo remotos, desangrando a le gente la curaban de ciertas enfermedades, era riesgoso, pero a veces se salvaban o bien, les ponían sanguijuelas para que les chuparan la sangre y les "sacaran la enfermedad". Le sugerí lo de las sanguijuelas cada que se ponía histérica y se me iba encima con cuchillos porque no toleraba verme comer carne porque "pobrecitos los animalitos" y era la unica manera de verla pasar de la ira, a la risa. Pues volviendo al baquetón que tenía por novio, nos llegó con el cuento del desalojo, y al otro día lo vimos perfectamente instalado con ropa y zapatos y algunos chécheres de vídeo juegos que no lo quitaban de enfrente de la pantalla y jamá lo vi ir a trabajar. Cuando me veía guisar, se me acercaba y me recordaba que por su religión no podía comer cerdo, y por más que intentaba, no lograba recordar, en qué momento me había dado dinero para comprar pollo o pescado. En fin, que otra ves resumo, sí, vivir en Estados Unidos - y no digo que aquí estemos en el Jardín del Edén- pero estar allá te transforma, o bien, deciden irse y se quedan los que se entienden entre sí. Parecen felices mordiéndose, rasguñándose, trastocándose la existencia aunque se saluden de beso, aunque lloren alguna que otra vez, que escucha "mexicanos al grito de guerra" ¡Guerra! ¡Eso es el pan nuestro de cada día! ¿ Por qué no mexicanos al grito de paz ? Soy anarquista ¿verdad? Estoy renegando de mi propio himno bélico. 
       ¡Que le jale Dios- si es que existe y tiene el poder- a la cadena del retrete que somos en este mundo, "santa sociedad" ha puesto ya la demanda, somos cagada ¡que le jalen pues a la cadena! ¡Somos la mierda ! Y esta vez, me anda valiendo una pura y dos con sal, por no decir que me vale madre - es que seguido veo que se ofenden con el léxico fuerte - prefieren el dedo en la llaga y decir ¿ te duele mi amor? ¡Oh no! ¡Amor no! ¡Eso es querer fornicar! 
        No es Donald Trump el enemigo de los hispanos. Los enemigos de los hispanos, son los hispanos. Eso ya no está en discusión. 
         De las peores cosas que me han pasado en la vida es nacer; de la peores decisiones que he tomado en la vida, ha sido ir a vivir un año allá y vivir en carne viva esto que ya he contado.
        ¡Que le jale Dios a la cadena! ¡Somos mierda y la mierda se tiene que ir a la mierda! ¡Ya sé! ¡Ya sé! Vas a decir: ¡Ay no! ¿Yo? Yo no.
SI ALGO TIENE ESTE SEÑOR, ES QUE ES NETA, COMO EL PROGRAMA NETAS DIVINAS, ES NETA, PERO NO ES DIVINO. ¡JALALE A LA CADENA TRUMP!
¡TODOS SOMOS UNA MIERDA!