... Estoy aquí, hecha un ovillo detrás del cuarto de herramientas. Casi nadie viene por acá... Es preciso que llore sin que nadie me vea.
Me he aburrido horrores en la tienda, no entiendo... De qué sirve o para qué, el hecho de estar todo el tiempo aquí, ganando dinero, mucho dinero. Entonces ¿es pues la vida sólo ganar dinero ?
Mi abuela le pidió a mi padre que me dejara pasar unos días en la ciudad, esa ciudad con mar... Y no me dieron a elegir. Me quedé con el tío Paulo. Mis primas son adorables, todas... No entiendo por qué el tío Paulo me ha dicho que no hable con el resto de mis primas, las que viven en la casa contigua, la casa grande, de donde se escucha música. Todas allá cantan; en la casa del tío Paulo no. Y bien, al menos me quedé en la casa de mi tío el santurrón, y no en la casa de mi tía Lucha. Ella sólo tiene hijos varones y muy agresivos. Luis, mi primo, me ha dado semejante golpe en la cabeza con una piedra, así nada más... Me acuerdo cómo chorreaba sangre de mi descalabrada, pero no derramé una sola lágrima... Nadie, nunca, quiero que me vea llorar.
Pasaron algunos años, y mi prima, la trastornada ya no está. Hay quien dice que se escapó para volverse puta, y mi tía, claro, la ha defendido diciendo que se fue para convertirse en artista. Yo creo que se fue porque está rematadamente loca. Y se volvió bruja. Yo la vi, una tarde que el tío Paulo se descuidó: fui a esa casa grande. Mi tía me sonrió, pero no me hizo "fiestas". Yo, me introduje hasta la sala, mi tío veía televisión y no me trató ni bien ni mal. Ante su indiferencia me moví por toda la casa. Estaba desordenada. Busqué en las recámaras y ahí vi a mi prima la loca. Decía mi tío Paulo
-No hables con tus otras primas. Y esa, la loca ¡es la peor! Ella -aseguraba mi tío- va a ser una puta.
Creo que mi tío Paulo tenía razón. Entré a un cuarto que tenía un ventanal geande por donde se divisaba el mar. Y ahí estaba mi prima la loca. Tenía los ojos rojos, echaba líquido verde por la boca y hablaba un lenguaje extraño... Es un demonio.
Pasaron dos años y volví a estar de visita en la ciudad. Ojalá siempre me hubieran dejado estar ahí, donde todas las primas cantan... Hasta la loca, pero por fortuna ya no estaba... Mi tía prepara todo lo que a mí me gusta, hasta hizo un cazón a la vizcaína... No como mi tía la esposa de mi tío Paulo... Siempre racionando los alimentos, cuando en el rancho he vivido con tanta holgura.
Fui feliz, porque era niña. Yo no entendía por qué las primas de la ciudad nos decían, "las primas rancheras". Me sonaba peyorativo. Y fue mi papá quien dijo que, sí éramos las rancheras, por vivir en el rancho ganadero y de agricultura. No era ninguna ofensa. Éramos los dueños de la tienda, y el rancho. Me dijo además que, debía perdonar a mi primo Luis. ¡No! ¡Eso no!
- Ojos de gargajo. -Me dijo. -Y arremetió contra mi cabeza con una roca.
La noche que fui feliz, fue en la casa de mi tío Chepo. Nos dormimos hasta muy tarde, con la luz apagada, mi primo Irineo no paraba de hacer los mejores chistes, y mis primas morían de risa, y yo también.
Dormí con mi prima Nancy... Se me figuró que sentía mordiscos suaves en mi cuello, y fui más feliz cuando esa sensación la sentí en la nuca. Creí que tenía magia, e imaginé que Nancy también la había sentido. Cuando le pregunté, me dijo que no. Entonces, quise irme de ahí y no volver jamás.
Y pasé media vida encerrada en el rancho ganadero de mi papá. Finjo que estoy carcajeándome, cuando lo que deseo es llorar amargamente. Sobre todo cuando voy al río. Me acuerdo que nos visitaron las primas, todas, las hijas de mi tío Paulo, las de mi tío Chepo, y todos los otros primos (menos la loca, porque ya había escapado). El rancho estaba de fiesta con pura familia... Y Nancy era tan alegre, como las otras primas que, en la ciudad son tan severas y timoratas porque el tío Paulo es muy severo con ellas. Nancy no es así. Ella, es auténtica siempre. No sé por qué no me entiende... La miro fijamente y sólo me elogia el color de mis ojos... Sólo hubiera querido que mirara un poco más...
Me casé con un hombre que, era "tan bueno como el pan". Y yo, me voy a ir al infierno por infidente. He dicho que me golpea, y no es verdad. Y es que, no encontré el modo para que se alejara de mí... Creí que su madre, mi suegra, me llevaría a vivir con ella, y me pondría a dormir con la hermana de mi marido. Si yo hubiese dormido para siempre con la hermana de mi marido, entonces yo, habría sido feliz por siempre... Pero la felicidad no se hizo para mí.
Estoy aquí, hecha un ovillo, ahora en mi cama inmensa, sideral, en donde tanta soledad es inconcebible. Me digo a veces: "Liliana, no sé si te des cuenta que la vida se escurre entre los dedos, que se va irremediablemente, y tú, no pareces estar viviendo en plenitud"
Ojalá tuviera el valor de irme hasta Canadá. No sé qué hago aquí, en este país inmenso al que no pertenezco... Dejé mi pueblo, el rancho de mi padre, y me la vivo horneando pan. Suspirando por alguien que no conozco, pero anhelo que me abrazará y me condenará a vivir cruzando su respiración con la mía, noche a noche, cobijada en su pecho, arropada en su brazos, acariciándonos mutuamente el cabello, besando sus labios como botón de rosa, como los labios de Nancy, mi prima ..
Qué boca tan bien dibujada, carnosa y bella es la boca de Nancy.
Pero he de seguir aquí, mordiéndome de deseos desgarrados porque he de cumplir con la norma de ser una madre excepcional... Y mi hija, la que entró a este país como una reina, a horcajadas en el lomo de un maldito hombre, me pregunta qué haré de mi vida, que está siempre rodeada de soledad y nada le digo, tan sólo pienso... "Hija mía, si tu supieras"
Y es que, me han condenado las dos hijas mías, la que dejé allá, la que me traje acá... Alguna vez, cada una a su vez, me han dicho que no soportan a las viejas invertidas... Así que, no me queda más que atragantarme mis hervores de depravada, y esperaré a que Dios, o el diablo me lleven de aquí.
LG
Invierno 2021.


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