domingo, 25 de abril de 2021

¡A punto de ser publicada!

 

Estimados colegas: gracias mil por toda esta aventura iniciada a partir de la pandemia. He aquí la resulta positiva de aquellos que se enfocan en el trabajo y dan rienda suelta a su creatividad. Lo difícil no fue escribir, lo digo con toda sinceridad, sino lograr compactar el grupo que conformamos y que hemos llevado hasta coronar nuestras búsquedas. Aunque muchos de ustedes conocen mis historias por las "lecturas comentadas" de Lori, les dejo un fragmento de uno de los cuentos de esta recopilación de lo que será... (ustedes saben que uno propone y los sabios editores disponen títulos vendibles y llamativos)

Quiero felicitarlos por sus avances y logros. Yo escribo mucho menos que ustedes debido a mi carrera como actriz, la cual amo profundamente. Sin embargo, así como alguna vez decidí dejar las imitaciones y comedia de lado, se podría dar con mi carrera actual. Ya vi que nunca hay que cerrarse a nada. 

Muchas gracias por su soporte niños. Los admiro por su tesón e inteligencia. Y gracias por entrar a este, mi blog (una especie de blog de notas para las ideas y demás). Como pueden percatarse, de éstas notas han brotado las novelas, relatos y cuentos que se han comentado.

Aquí una especie de "snack" del cuento de la historia real de mi tía Guadalupe.

Infinidad de veces Lupe fue pateada por el energúmeno fracturándole las costillas, y lo peor, decían ellas, era por causas de las que Lupe no era responsable, como la vez que al tipo se le aferró la mula a medio camino y no quiso andar más. El hombre ultimó a la mula sorrajándole una piedra sobre la cabeza y de ahí llegó a su casa a darle a azotes a Lupe, quien a esa hora estaba desgranando maíz, por el cual, le pagaban tres cuartillos del mismo por cada costal de veinticinco kilos. Se desmayó tras el golpe de la piedra que el hombre le lanzó a la nuca. Volvió en sí dos días después...
Las cosas no cambiaron y el sujeto siguió propinándole severas golpizas a Lupe porque los huevos no estuvieron sancochados a su gusto, porque se le pasó de tueste el café, porque los mosquitos no lo dejaron dormir, porque las lluvias de junio llegaron tardíamente hasta agosto, porque una mujer en el pueblo le hizo muecas, y él no tenía derecho de golpear a la mujer de otro, pero a la propia, sí, y le dio duro, con una mano, con la otra… Los puños cerrados se estrellaban en los pómulos sangrantes de Lupe, le tumbó algunos dientes y la volvió a golpear porque el llanto de los niños, ante el susto de ver a su madre como una marioneta ensopada en manos de aquel energúmeno, era estridente y a él le desgarraba los oídos. Creyeron que el colmo sucedió cuando...

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